Se hacía pasar por empleado del IPV. Las víctimas, más de 100, pagaron más de $3.500 y no les dieron las casas. Buscan a un cómplice, quien es delegado gremial del SUPE.
Según la presentación de los denunciantes, pagaron entre 3.500 y 7.000 pesos a dos sujetos, uno que sería el falso empleado del IPV y a un delegado del Sindicato Unido de Petroleros del Estado (SUPE), quienes prometieron que iban a entregar hogares nuevos en un barrio de Ugarteche a bajo costo.
Los acusados engañaban a sus víctimas argumentando que tenían "contactos" para facilitar la entrega de las propiedades. Sin embargo, después del pago, cuando las personas se dirigieron hasta el complejo habitacional donde estaba las viviendas, se encontraron con la novedad de que no estaban entre los beneficiarios.
Fuentes judiciales explicaron ayer que el otro sospechoso, el representante gremial, está siendo buscando intensamente por efectivos policiales, pero "ha desaparecido de los lugares que frecuentaba".
Después de las primeras denuncias, la fiscal Ríos comenzó a trabajar en la causa y, tal como agregaron las fuentes, hasta anoche eran 23 las que habían ingresado.
De todas formas, durante el transcurso de la jornada de hoy, se espera que más víctimas de la estafa se hagan presentes en la fiscalía ubicada en el Palacio Policial.
Hasta anoche, el detenido, quien fue llevado hasta Contraventores, no había sido imputado.
La magistrada iba a esperar algunas horas para acusarlo formalmente pues primero iba a analizar cada una de las presentaciones de las personas que abonaron el dinero citado. Las fuentes explicaron que el hombre tenía antecedentes por estafas y falsificaciones desde 1979 (ver aparte).
FRAUDE. Las denuncias comenzaron a radicarse a partir del 6 de enero en la Oficina Fiscal Nº11 de Luján, cuando los damnificados se dieron cuenta de la situación que estaban atravesando.
En la dependencia manifestaron que todo comenzó en diciembre del 2010, cuando el sindicalista del SUPE reunió a varios vecinos que trabajaban con él y les explicó que tenía un conocido que trabajaba en el IPV, sostiene la investigación.
Los vecinos explicaron que los estafadores les habían prometido que les iban a entregar las viviendas en enero en el barrio llamado Solares del Río.
Sin embargo, los días pasaban y la promesa se hacía esperar. Así, ya en febrero, fueron en la fecha pactada pero ingrata fue la sorpresa cuando advirtieron que ninguno de los que pagó tenía sus casas.
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