En el año ‘63 Osvaldo Bayer llevó a la ciudad de Coronel Raush su idea de desmonumentar a ese militar prusiano que fue contratado en 1926 por la presidencia de Bernardino Rivadavia para exterminar a los ranqueles.
No tuvo suerte: ni bien trascendió el encuentro en la biblioteca popular, quedó detenido. El ministro del Interior de la época era Juan Enrique Rausch, bisnieto de aquel coronel prusiano.
A Bayer le comunicaron que lo iban a meter preso en la cárcel de mujeres “porque usted no merece ir a una cárcel de hombres”, según le explicó el policía que le comunicó la curiosa decisión.
Bayer, entonces, permaneció por ese motivo 63 días detenidos en la cárcel de mujeres. “No voy a dar detalles, pero no la pasé mal”, bromeó en el Teatro Español.

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