De a poco se van ventilando más datos acerca de los operativos llevados a cabo por Gendarmería. Ayer se conoció que incautaron $ 150.000, que serían fruto de la recaudación, y tres armas de fuego. Se procedió a la clausura de 3 locales nocturnos: dos en La Esperanza y 1 en nuestra ciudad.
Pero el hermetismo judicial es tal que de a poco este medio tuvo que ir atando algunos cabos y consiguiendo información para dar a conocer a la sociedad.
De los datos recabados se supo que el procedimiento contra la trata de personas se llevó a cabo tras una investigación iniciada por el Centro de Reunión de Información de Río Gallegos, de Gendarmería Nacional, por requerimiento de la Fiscalía Federal y el Juzgado Federal de nuestra ciudad capital.
La investigación fue con el fin de detectar locales en el paraje “La Esperanza”, distante 130 kilómetros de Río Gallegos, y revelar quiénes se benefician económicamente con la explotación del ejercicio de la prostitución ajena.
Las tareas de inteligencia concretadas habrían permitido conocer la existencia de proxenetas históricos de la región que continúan en la práctica de la explotación sexual de mujeres, observándose que ultiman recaudos para no contravenir la ley 26.364 (trata de personas) y por ello recurren a emplear damas de origen extranjero.
Fue así que a requerimiento de la Fiscalía Federal de Río Gallegos, la titular del Juzgado Federal, doctora Ana Cecilia Alvarez, emitió 4 órdenes de allanamiento, que fueron llevadas a cabo por el personal de la Agrupación XVI “Patagonia Austral” de Gendarmería.
Dos de los operativos fueron en el paraje La Esperanza y dos en nuestra ciudad.
Para esto se empleó personal y medios logísticos del Escuadrón núcleo “Austral”, Escuadrón 42 “Calafate” y Escuadrón 43 “Río Turbio” y se ejecutaron las órdenes en simultáneo en la madrugada del domingo 30 de septiembre.
Cabe destacar, además, que se contó con la participación de profesionales de la Subsecretaría de la Mujer de la provincia y la presencia de la juez federal Alvarez. La magistrada, junto a cinco secretarios, supervisó los procedimientos.
Alternadoras
Como resultado de los allanamientos y registros, extraoficialmente se supo que en total se habría detectado la presencia de 35 mujeres alternadoras ejerciendo la prostitución. 27 de ellas serían de origen dominicano. Además se incautó la totalidad del dinero producido por la actividad en los locales y la explotación sexual, cuya cifra ascendió a $ 150.000 aproximadamente, estimándose que es fruto de la recaudación promedio de cinco jornadas.
Además se procedió a la clausura de tres locales comerciales, dos de ellos ubicados en la ruta provincial número 5, en el paraje La Esperanza, conocidos como “La Correntina” y “El Chancho”, y otro en la ciudad de Río Gallegos denominado “Cambalache”.
El cuarto allanamiento se realizó en una vivienda, ubicada en calle Ramón y Cajal al 1500. Se logró saber que allí es donde se ofrecería el alojamiento a las dominicanas, contándose con un total de 24 plazas, 16 de ellas ocupadas por estas mujeres. Del mismo lugar se incautaron 10 libretas sanitarias vencidas, 3 armas de fuego, que por el calibre son calificadas como de guerra.
Si bien en las primeras apreciaciones se mencionaba que el propietario de la casa era un ex policía, luego de consultar a las fuentes este medio pudo conocer que en realidad el dueño es un hombre mayor de edad y que ya tendría en su haber un lugar en la zona conocida como “Las Casitas”. Al parecer este sujeto no se encontraría en nuestra ciudad y habría dejado a cargo del “negocio” a un ex oficial de la Policía de Santa Cruz, quien manejaría el dinero. El hombre que perteneció a las filas de la fuerza de seguridad se habría retirado con el cargo de comisario inspector y antiguamente se desempeñaba en la División Logística de la Policía.
Una vez más se concluye que el accionar coordinado de las distintas unidades intervinientes de Gendarmería, junto a autoridades judiciales y profesionales, es la condición fundamental para neutralizar el accionar de quienes se benefician económicamente con la explotación sexual, y de algún modo prevenir la problemática de la Trata de Personas.
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