La investigación que terminó con la detención de seis personas hace 20 días. acusadas de distribuir droga al por mayor en la zona norte de Rosario, no pudo localizar al presunto jefe de la organización.
El muchacho que ahora tiene pedido de captura se llama Ignacio A.C., le dicen Nacho u Ojitos, pertenece a una familia de clase media de la zona sur y no tiene prontuario. En noviembre pasado la PSA había posado los ojos en él, cuando en un megaoperativo fue detenida una vendedora mayorista de drogas de los barrios La Cerámica y El Churrasco. Nacho aparecía como el proveedor de una red de veinte quioscos de la zona norte en una pesquisa donde, lateralmente, se encontraron huellas de una sugestiva negociación con policías locales.
Persecución. Fue el domingo 22 de abril a la noche. De acuerdo a la pesquisa Nacho manejaba su Audi por Avellaneda al 4500 a gran velocidad y llevando a tres personas. En la zona resonaron varios balazos y una patrulla del Comando Radioeléctrico, al advertir el paso del Audi a gran velocidad, salieron a perseguirlo. Desde este auto advirtieron la persecución, aceleraron aún más y en una mala maniobra el auto mordió el cantero central y debió detenerse.
Siempre según fuentes de la causa, en esa circunstancia Nacho se bajó del vehículo y se enfrentó a tiros con la patrulla. Un balazo le cercenó parte del pabellón auricular izquierdo. Aturdido como estaba corrió hacia un asentamiento irregular y se perdió allí dentro. En el vehículo permanecieron dos personas que fueron detenidas y llevadas junto con el Audi a la comisaría 18ª.
Lo que surge en el expediente del caso a partir de allí son unas febriles negociaciones telefónicas entabladas por Nacho con varios propósitos: recuperar su auto, sacar a sus amigos de la seccional y fundamentalmente borrar los motivos que habían metido a todos en ese aprieto.
Los intercambios que Nacho entabla a partir de eso marcan el modo en que, de autores de un delito presunto, los ocupantes del Audi se convirtieron en víctimas. De autores sindicados por una resistencia calificada a la autoridad —el tiroteo a los ocupantes del patrullero que los perseguía— quedaron como blanco de un presunto intento de secuestro.
Sin órdenes. Esas tratativas, de acuerdo a las escuchas, fueron tramitadas directamente por Nacho con efectivos policiales de la comisaría 18ª, ubicada en Francia 3670. La fiscal federal Liliana Bettiolo pidió órdenes de requisa contra varios policías pero el juez federal Marcelo Bailaque las denegó en la valoración de que los indicios no eran contundentes. Sí avaló los allanamientos que, en el marco del operativo, implicaron la detención de seis personas de la banda cuyo liderazgo se atribuye a Nacho, concretadas el 26 de septiembre pasado con once allanamientos en Rosario.
En la PSA están convencidos de que merced a su capacidad económica y a sus contactos Nacho logró que en la comisaría en cuestión lo protegieran mediante el falseamiento de un hecho. El Audi de su propiedad estuvo estacionado al menos dos semanas en la puerta de la seccional. Y de las pesquisas surge que Nacho, ansioso por liberar su vehículo, llamó a un penalista del foro local para requerirle los trámites necesarios para moverlo del lugar y transferirlo a un conocido. El profesional habría contestado que tal cosa se podía hacer. Hay constancia de un diálogo en el cual se habla de robar las patentes del Audi de la puerta de la seccional.
En el Audi de Nacho se encontró un boleto de compraventa donde el joven le cedía el vehículo a Dante P. , uno de los detenidos el 26 de septiembre. Eso constaría en el acta que el Comando Radioeléctrico rubricó el 22 de abril tras el tiroteo.
Lo que más le interesaba a Nacho, según fuentes del caso, era quedar despegado de cualquier evento que lo implicara formalmente en un delito. Este caso interesó a la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), a los integrantes de la comisión de Seguridad del Concejo Municipal de Rosario y a la Secretaría de Control de las Fuerzas de Seguridad de Santa Fe que instruyó una investigación a Asuntos Internos. Nacho, en tanto, se mantiene prófugo y con órden de captura.
Comentá la nota