Policías de bajo rango acusados de presuntos encubridores. La audaz operación de madrugada. El robo que se descubre veinte horas después. Los que fueron cinco veces al Palacio Belgrano a hacer el mismo trámite.
En la madrugada del viernes, el capitán Julio Alberto Lartigue dormía en una habitación superior en las instalaciones de la comisaría Primera. Decidió quedarse esa noche: ser responsable de la dependencia cuando en la calle estaba la camioneta EcoSport secuestrada en operativos horas antes, precintada y esperando orden judicial para ser registrada, era un peso grande. Ese sexto sentido no lo traicionó. Se despertó a tiempo para evitar que desaparecieran los 40.000 pesos que, se sospecha, pasaron de la camioneta al auto en el que habría llegado el policía Ceferino Montesano con la presunta intención de llevar adelante una operación casi tan audaz como el robo al Palacio Belgrano.
En los expedientes judiciales se indica que quien bajó del Suzuki Fun rojo sería un policía que prestaba servicios en la subcomisaría de Sierras Bayas, Ceferino Montesano, y la pareja de Germán Lier. Lier es el dueño de la camioneta EcoSport negra que fue secuestrada durante el allanamiento en la casa de Malvinas al 5000, donde el hombre -que se puso sugestivamente nervioso cuando se desplegó el operativo- terminó en la comisaría imputado de "resistencia a la autoridad".
María Lucrecia Angeloff tiene 31 años y acompañó a Montesano, que tenía en sus manos la llave de la camioneta secuestrada y precintada. Las razones por las que ella fue con el hombre -que tiene parentesco con su marido- surgirán de la causa y tal vez ya estén desentrañadas en su propia declaración indagatoria ante el fiscal Luis Arbío.
Ahí, se suponía, había una suma de dinero importante que era necesario rescatar. Que, se sospecha, puede ser una parte de lo robado en el Palacio Belgrano. La salida de esas llaves de la comisaría Primera terminó con la separación del jefe de guardia, Juan Arouxet, y con al menos dos policías más -de muy bajo rango- complicados con el episodio.
Cuando el policía intentó abrir la EcoSport en el silencio de la madrugada, tratando de pasar inadvertido, comenzó a sonar la alarma de vehículo que estaba conectada. El silbido penetrante, que subía en volumen, sacudió el frágil sueño del capitán Lartigue, que saltó de la cama y salió a la vereda. Un patrullero con una mujer policía que llegaba también había visto la maniobra. El Suzuki Fun rojo quedó tan secuestrado y precintado como la camioneta negra. Cuando el juez dio la orden para la requisa, se encontraron 40.000 pesos dentro del auto japonés. La suposición más firme es que Montesano y Angeloff lograron trasladar el dinero que habría estado en la EcoSport.
En estas horas hay funcionarios del área Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad y Justicia, a partir de que al menos tres policías están apuntados en una parte del episodio.
Desde el Municipio existiría en estos momentos una total conformidad con la actuación de la cúpula policial; que tres policías -con posibilidades de alguno más- estén siendo investigados y separados de sus cargos es visto como un hecho auspicioso que viene a "romper con años de impunidad". Concretamente, se cree que no habría una línea de mando interna en la policía para cometer estos delitos, no se trataría de un problema de estructura sino que serían efectivos marginales en busca de efectivo. El hecho de encontrar droga a la hora de allanar la casa de uno de ellos es otra punta a la que se le pone especial énfasis.
En la noche del viernes hubo otros dos allanamientos. La pareja de Germán Lier, María Lucrecia Angeloff, ya declaró ante el fiscal. Lier lo haría en las próximas horas. Por ahora está retenido por resistencia a la autoridad y no por algún otro delito. El juez de Garantías, Carlos Villamarín, aún no concedió la orden de detención. Tampoco la de Montesano.
Dentro del Palacio
Una semana atrás, cerca de las 9 de la noche del domingo pasado, un empleado municipal notó que el portón del Palacio Belgrano estaba semiabierto y se sobresaltó. Llamó a un policía y a ambos les quedó claro que había ocurrido algo muy grave: habían entrado a robar en una de las dos dependencias centrales de la administración municipal. Justamente, donde se manejan los números. El dinero.
Los ladrones -experimentados, aparentemente con un modo de operar característico- habrían entrado al Palacio veinte horas antes de descubrirse el robo: entre las 12 de la noche y la 1.30 del domingo. La única herramienta de seguridad que tienen los dos palacios municipales son algunas cámaras a la entrada y otras diseminadas en distintas dependencias. Quienes entraron las evitaron. Tenían precisiones de su ubicación.
Hoy la investigación, más allá de lo resonante de los últimos episodios con la EcoSport, el Suzuki Fun y los 40.000 pesos, busca la conexión entre quienes se llevaron el efectivo y los que pasaron la información necesaria como para llegar a la llave precisa para el cajón preciso.
Ya se manejan cruces telefónicos que van a ir decantando algunos nombres determinados. Incluso las cámaras -que fueron instaladas porque a algún cajero del Palacio Belgrano lo habrían apuntado con un arma en un episodio que data de más de un año atrás- tomaron a algunas personas que fueron a dependencias determinadas varias veces a realizar el mismo trámite. Es decir que se sospecha de que los ladrones -que ya estarían apuntados bastante concretamente- podrían haber realizado una operación de inteligencia interna. En algunas oficinas habría posibilidades de observar movimientos y mobiliario. Pero otros puntos no cierran, como el acceso a la oficina de Compras, que es un área cerrada. De allí sacaron una llave y abrieron el cajón preciso donde había un monto abultado de dinero. En este punto crece la presunción inicial: "Tiene que ser alguien que trabaja o trabajó en el Palacio Belgrano", como deslizó un funcionario de segunda línea el día del robo.
En los últimos días ha habido un sinnúmero de declaraciones en la causa que permiten sostener la hipótesis que marca a los presuntos ladrones: habría una misma estrategia con la que han actuado en otros hechos de mayor o menor resonancia sucedidos en los últimos años en la ciudad.
Dinero, dinero
El dinero que se llevaron del Palacio Belgrano totalizó 74.500 pesos. Hasta el viernes al mediodía la suma de dinero era mucho menor, pero a último momento entró la recaudación del Hospital Municipal y eso engrosó los fondos.
La suspensión del titular de Tesorería, contador Cristian Russo, está directamente relacionada con que hubiera un monto tan elevado de dinero dentro del Palacio durante todo el fin de semana. No dudan de su honestidad, sino que condenan el escaso sentido común de dejar dinero en las oficinas municipales, cuando hay un abanico de posibilidades y métodos de depósito en entidades bancarias. Alguien lo supo, lo informó y se cometió un robo insólito e inédito.
Sí les queda claro -tanto a las autoridades municipales como a quienes investigan- que los ladrones buscaban exclusivamente efectivo. No se llevaron documentación de importancia ni cheques ni licencias de conducir. Sólo dinero.
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