Las milicias que derrocaron a Khadafi desafían el poder del un debilitado Consejo Nacional de Transición (CNT). Las luchas intestinas atentan contra la recuperación económica y ponen en peligro los derechos humanos
Amnistía Internacional (AI) ha aprovechado el aniversario del comienzo de las protestas en Libia para publicar un informe titulado Las milicias amenazan las esperanzas de una nueva Libia. En ese estudio, Amnistía denuncia que los rebeldes cometen abusos de los derechos humanos y están "fuera de control".
Según AI estas milicias actúan con impunidad y crean inseguridad y problemas para reconstruir las instituciones del Estado. Al mismo tiempo, el acoso a los periodistas de estos grupos, que se entroncan en el Consejo Nacional de Transición, es cada vez mayor.
En los últimos meses, y siempre que ha estallado algún tiroteo o conflicto armado entre distintas milicias, han puesto cada vez más obstáculos, han impedido la labor de los periodistas reteniéndoles o quitándoles su material e incluso les han golpeado con total impunidad.
"Debido a las heridas no curadas, quiero insistir en que las celebraciones deben ser sencillas y sin armas", ha dicho, en cambio el presidente del Consejo Nacional Transitorio (CNT) libio Abdulyalil a la radio estatal libia.
El cabecilla rebelde anunció que con motivo del primer aniversario todas las familias libias recibirán 2.000 dinares (unos 1.200 euros). Este anuncio pretende calmar el descontento existente en muchas ciudades debido a que las condiciones de vida han empeorado con respecto al Gobierno de Khadafi.
Un año después del comienzo de la revolución y cuatro meses después del asesinato de Muamar Khadafi a manos de los rebeldes, el destino de este país del norte de África está en las manos de distintos grupos de milicianos que tienen por único objetivo el manejo de los recursos del país, a expensas de la población.
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