En la región son varias las industrias y empresas que nacieron como un proyecto personal, y tras recuperarse de la crisis económica de 2001, se financian gracias a los créditos y beneficios que contemplan al rubro. No obstante, desde algunas pequeñas y medianas empresas locales aseguran que la gran cantidad de requisitos "dificultan el acceso", por lo que piden una mayor apertura para seguir aportando con sus producciones a la industria nacional.
Hoy, a más de diez años, la economía nacional presenta otro escenario para los emprendedores del país y de la región que, si bien siguen enfrentando dificultades económicas, pueden hacerles frente con mayores oportunidades crediticias y beneficios financieros.
“En la actualidad hay prestadores importantes, como el Banco Nación, el Provincia u otras entidades privadas que ven a las PyMEs y permiten progresar en el mercado. Esto es algo muy bueno para nosotros, la variedad de préstamos y demás beneficios que está viviendo el sector son de gran ayuda”, consideró Ezequiel Gómez, miembro directivo de la distribuidora de ropa infantil Patitos, dedicada a la confección y venta de ropa para niños, que nació en Adrogué y logró expandirse a Lomas de Zamora y a la ciudad de Mar del Plata.
Entre los beneficios más importantes, los créditos ocupan el primer lugar ya que, según coinciden los emprendedores, permitieron que “las empresas se extiendan” y amplíen sus rumbos comerciales. “Antes había menos posibilidades”, apuntó Gómez y señaló que, si bien a veces cuesta acceder a las ayuda financiera por la cantidad de requisitos solicitados, subrayó que “hay gran variedad de oportunidades crediticias”.
En la misma sintonía se ubicó la familia Dimare, históricos en la producción de juguetes y pioneros en el área dentro del país, con el corazón en La Matanza. La pequeña empresa de Don Dimare se transformó en una sociedad anónima que exporta productos a cientos de países como México, Brasil, Colombia, Perú, Chile, Uruguay, Paraguay y Costa Rica, entre otros.
Cuando la crisis los golpeó -el sector venía perjudicado por la fuerte apertura a la importación en los ‘90- se vieron obligados también a comprar en el exterior y revender, situación que pudieron revertir en estos años, en los que volvieron a poner en funcionamiento su popular fábrica de ladrillos Rusti.
“Llevamos invertidos un total de 12 millones de pesos, con el respaldo de un Crédito del Fondo del Bicentenario de 3,7 millones. Esto fue destinado a la adquisición, adecuación y acondicionamiento de una planta industrial inactiva, que permitirá alcanzar una producción total de 1,3 millones de unidades anuales, lo que representa un incremento del 171 por ciento de la capacidad productiva con respecto a la planta anterior”, explicaron a este medio desde allí.
Con un proyecto nacido en Avellaneda y hoy expandido a la Capital Federal, Gabriela Céspedes cuenta que pudo abrir su casa de té gracias a las posibilidades que se le abrieron a este sector productivo en los últimos años. “Costó, pero finalmente pudimos. Nosotros vemos que hoy hay más créditos y posibilidades de comprar maquinarias a otros costos para las PyMES, pero cuesta llegar a eso, hay muchos pasos que a veces para el trabajador de todos los días es difícil cumplir. Pero digamos que la situación es diferente a la de otros años, las posibilidades están, aunque cueste un poco acceder a ellas”, contó en diálogo con Info Región.
Es que, como todo crédito, tiene sus requisitos, en este caso vinculados a la facturación de la empresa, que no debe superar un monto específico de acuerdo al rubro, tener una situación impositiva y previsional regular, no poseer inhabilitación de firma, tener proyección de futuro y resultados positivos en el último período, son algunas, además de los papeles de registro que son necesarios presentar.
“En el transcurso de estos últimos años me han informado respecto de distintos programas, pero a pesar de que hay mucha oferta nosotros no calificamos y burocráticamente nos resultaron inaccesibles”, advirtió Leonardo Bocruño, responsable de Adra Electrónica, de Lanús, dedicada a la automatización industrial, fabricación de equipos electrónicos y asistencia técnica sobre máquinas en la parte de electrónica industrial.
Lo cierto es que, más allá de las complicaciones, el crecimiento del sector es constante y más que evidente en un presente donde se alienta el crecimiento de la industria nacional y la exportación de productos, que también abastecen al mercado interno.
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