Familiares de Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco, quienes murieron durante la represión policial en Bariloche, señalaron que el reclamo por justicia tuvo eco con los funcionarios en Buenos Aires.
Bariloche > “Encontramos el respaldo en Nación que no tuvimos acá de la Provincia ni del Municipio”, afirmó ayer Karina Riquelme, la viuda de Sergio Cárdenas, quien fue una de las víctimas de la represión policial del jueves 17 de junio pasado.
Ricardo Carrasco, el padre de Nicolás, quien falleció esa jornada, dijo que a los familiares les fue bien en Buenos Aires. Riquelme llegó el viernes por la tarde a Bariloche tras permanecer algunos días en Buenos Aires, donde fueron a golpear las puertas del Congreso y de Nación para exigir justicia.
Diputados nacionales de las Comisiones de Derechos Humanos y de Seguridad Interior recibieron el miércoles a los familiares, quienes expusieron los hechos de violencia que dejaron tres muertes y decenas de heridos en Bariloche.
Luego, la comitiva de familiares, junto a sus abogados, se reunió con el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, quien se comprometió a “colaborar con el apoyo de equipos técnicos y científicos de las fuerzas federales de seguridad para evitar que los hechos queden impunes”, según informaron desde el Ministerio.
Riquelme dijo que el ministro “nos dio todo el apoyo y ofreció unos equipos que compraron hace poco para hacer peritajes y los puso a disposición del juez Lozada”.
La esposa de Cárdenas dijo que Alak se comunicó con Lozada para expresarle su apoyo. “Nosotros fuimos a pedir que a Lozada no lo corran de la causa”, afirmó.
El magistrado investiga los homicidios de Cárdenas, de 29 años, y de “Nino” Carrasco, de 16. Ambos murieron tras recibir perdigones de plomo, según denunciaron familiares, durante los choques entre efectivos policiales del grupo BORA que reprimían a jóvenes y adolescentes que protestaban y arrojaban piedras contra la Policía por el homicidio de Diego Bonefoi, de 15 años.
Justamente, el homicidio de Diego, que ocurrió en la madrugada del jueves 17 de junio y por el que está imputado el cabo Sergio Colombil, generó la furia de los familiares y amigos de la víctima que atacaron con piedras la Comisaria 28, ubicada frente al domicilio del adolescente.
Los policías y efectivos de BORA reprimieron con postas de goma y gases lacrimógenos, según la versión oficial. Aunque Lozada investiga el posible uso de perdigones de plomo porque los perdigones hallados en el cuerpo de las víctimas son de escopetas 12/70.

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