Destacan actividad de las asociaciones de ladrilleros

Las pequeñas ladrillerías asociadas de la provincia que a través de operatorias de fortalecimiento al sector propició el Gobierno provincial, han logrado colocar en lo que va del año más de ocho millones de ladrillos destinados a la obra pública, sobre todo planes habitacionales.
El dato, aportado por el director de Asociativismo y Economía Social, Ricardo Fischer, agrega que en toda la provincia existen unas 860 ladrillerías, en las que trabajan en forma regular todo el año un promedio de cinco personas por industria, lo que hace un total de aproximadamente cuatro mil personas vinculadas en forma directa y más de mil indirecta, como son los proveedores de leña, transportistas, changarines y otros, lo que da una idea de la importancia de este segmento. De ese total, al menos un 60% de ellas se han asociado en cooperativas o consorcios (una treintena), y sólo este año lograron en el caso de esta capital vender unos cinco millones de ladrillos para los planes de nuevas urbanizaciones que encara la Provincia en forma conjunta con el municipio de esta ciudad, además de poco más de tres millones en el interior, focalizándose las mayores comercializaciones a zonas de demandas superlativas como Pozo del Tigre.

Expuso que en este segmento en su gran mayoría las labores son netamente artesanales y de producción familiar, no obstante con una gran potencialidad en razón de la expansión de la obra pública.

Explicó asimismo que a través del programa denominado GEAMIN, acordado con la Secretaría de Minería de la Nación, se viene trabajando en el desarrollo sustentable de este sector y en apoyar el desarrollo de los pequeños y medianos productores ladrilleros.

Destacó las acciones encaminadas, como la de un centro de capacitación para la producción artesanal de ladrillos y adiestramiento en el lugar sobre técnicas y operaciones ecoeficiente, para productores ladrilleros; la identificación de áreas de arcilla aptas para la fabricación artesanal de ladrillos, la evaluación y diagnóstico de la actividad ladrillera local y regional y la formación de productores ladrilleros artesanales para la incorporación de prácticas ambientales sustentables.

"Es decir, estamos generando herramientas que permitan consolidar la actividad productiva bajo estrictos controles, impulsando el desarrollo local de nuestras comunidades, potenciando nuestros recursos y resguardando el medio ambiente", sostuvo.

Además, se aludió a los acuerdos a través del FONFIPRO con ladrilleros asociados y empresas de la construcción para robustecer los esquemas de comercialización, en este caso dentro de una faceta fundamental para el desarrollo en las industrias abocadas a la producción ladrillera en calidad y cantidad. Ya se ha logrado colocar más de medio millón de ladrillos a través de este esquema, beneficiando tanto a formas asociativas de la periferia de la ciudad como otras del interior.

La labor en consolidar premisas en cuanto a la calidad "ha dado un gran paso con las capacitaciones, y en cuanto a la cantidad se reconoce la necesidad de seguir afianzando y trabajando en esquemas asociativos, fundamentalmente en el marco de la economía social, en donde el hombre es el centro del proceso".

Se recordó que el Gobierno provincial puso a disposición de la industria local, importantes herramientas: Una es el convenio firmado por el Gobierno con el FONFIPRO, la Cámara de la Construcción y la Unión Industrial, mediante el cual se facilita la adquisición de bienes locales industrializados, como ser el ladrillo, por parte de las empresas constructoras contratistas de obra pública, permitiendo que los industriales agrupados en cooperativas y consorcios cobren la venta efectuada de contado, a un precio justo y sin intermediarios".

La otra herramienta es el decreto provincial 490, por el cual se autoriza al Ministerio de Economía Hacienda y Finanzas a la compra directa por parte del Estado, de productos y bienes de nuestra provincia a los que se les haya agregado valor en forma local y por mano de obra formoseña; también que estén agrupados en cooperativas, consorcios u otras formas asociativas de la economía social.

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