Un año después

4 de junio de 2011, 16,20 horas. El cielo de Bariloche se oscureció, y, sin que autoridad alguna advirtiera a la población, la ceniza volcánica comenzó a cubrir la ciudad.
Pasó un año. Para muchos, Bariloche no es la misma desde entonces. Otros en cambio siguen sufriendo los mismo abandonos y carencias que antes de la erupción del Caulle – Puyehue. A un año, reflexiones, opiniones y miradas sobre lo que dejaron las cenizas.

¿Qué cambió en la ciudad desde el 4 de junio de 2011? ¿Cambió realmente la ciudad? Pasó un año desde la erupción del cordón volcánico Caulle – Puyehue. 365 días después, referentes políticos, sociales, vecinales y empresariales piensan aquel momento y la actualidad. Lucas y sombras de un año distinto.

Edgardo Romano, Red Solidaria: “Lo que vimos primero desde nuestro lugar, y nos pareció terrible, es que no se supiera nada, ni diez minutos antes. Viéndolo desde el costado social, es más grave. Habemos muchos que tenemos resortes y herramientas para poder organizarnos una vez ocurrido el suceso, pero hay mucha gente que no los tiene. Nos pareció una situación bastante irresponsable que no se comunicara, porque se sabía mucho tiempo antes (que podía producirse la erupción). No suele ser el mensaje que tenemos desde la Red, pero es algo muy evidente.

Lo segundo importante es que en el momento de la emergencia, los primeros días, estuvimos -desde la Red Solidaria- haciéndonos cargo de la mayoría de la emergencia. No hubo nadie más en esos primeros días, cuando no hubo socorro inmediato. Después hubo intentos de organizar la asistencia, pero siempre tuvimos que estar involucrados.

En tercer lugar, destaco que la respuesta más fuerte terminó dándola la gente, se despertó, salió a limpiar, y empezar a organizarnos. En todo este año repartimos 3 mil metros cuadrados de chapa, con donaciones de la comunidad y privados. Además, heladeras y camas, y un mínimo de 400 colchones.

La evaluación que hacemos es que la comunidad se bancó todo y se organizó de la mejor manera desde el principio, pero sin apoyos importantes, ni información”.

Omar Goye, Intendente de Bariloche: “Fue una experiencia que marcó un camino distinto para toda la ciudadanía. Algunos se hacen cargo y otros no. Puso blanco sobre negro un montón de falencias que tiene la dirgencia políticia, gremial, de las asociaciones, y empresarial por supuesto también.

Debe ser un evento que cambie la cabeza de los barilochenses, y saber que si no nos juntamos no lo sacamos adelante.

Fue algo extremo y la gente puso mucho de sí, para salir adelante. Puso mucho de su cuero para aguantar un año casi sin actividad económica.

Pero la ciudad sale fortalecida, por la unión de los barilochenses”.

Iris Miñoz, dirigente vecinal barrio Malvinas: “La erupción del volcán complicó más lo que era el hábitat social, y no vemos ninguna mejora. Seguimos bastante mal. La situación fue siempre complicada en este barrio, aunque con la ceniza algunos vecinos se quedaron sin techo. Llegó la ayuda de Nación, pero en algnos casos todavía los vecinos están esperando. El problema fue que se hundieron las chapas por la ceniza.

No llegaron los problemas con las cenizas. Los problemas ya venían. Eso sí, se nos escuchó un poquito más, nos vieron un poquito más.

Antes del volcán, durante y después, lo único que podemos seguir haciendo es rogándole a Dios. Ahora le rogamos que no empiece a nevar, porque no tenemos nada”.

Claudio Roccatagliata, empresario hotelero, titular del EMPROTUR: “Ante un hecho natural de esta magnitud, lo primero que vemos es lo impotente que se siente uno, la limitación de recursos que tenemos. Te replanteás todo en el tema turístico, la conectividad, cómo estamos conectados con las ciudades lejanas y cercanas. O cómo nos hubiéramos preparado de otra manera ante la contingencia de tener el aeropuerto cerrado. También nos permitió ver la importancia que tiene el turismo para una ciudad como Bariloche.

Fue maravillo como respondió la gente, de la tarea comunitaria de limpiar colegios, las calles. No importó nada, todos nos unimos para poner la ciudad en marcha.

El sector turístico lo que hizo fue firmar un acuerdo con el sindicato para no poner en riesgo la paz social. Asumimos mayores costos y con los REPRO que, cumpliendo con la premisa de no despedir gente, fue una ayuda para superar la emergencia.

Creo que el sector turístico estuvo a la altura de las circunstancias”.

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