Casi ocho años después de ocurrida la muerte de Rubén Alberto Cottini, personal policial detuvo ayer a la tarde a quien se encuentra imputado del homicidio. Durante los procedimientos también se aprehendió a otro sujeto.
La fiscal Vanina Lisazo –a cargo de la UFIJ 6- solicitó a la Jueza de Garantías Marisa Muñoz Saggese, el pasado 23 de agosto, la detención de Chávez, medida que la magistrada hizo lugar ocho días después y finalmente se concretó ayer.
Hoy miércoles 10, la doctora Lisazo le tomará a Chávez declaración en la sede de la Fiscalía 6.
Cottini apareció cerca de la cancha de Ambos Mundos, a pocos metros de las vías del ferrocarril. El hombre, de 42 años, sufrió el estallido de su hígado y una perforación en el pulmón derecho. Así lo determinó la autopsia ordenada por el primer fiscal interviniente en la causa, Marcelo Tuñon.
El peregrinaje de Marta Cottini
Precisamente, al cumplirse ocho años del hecho, el periodista Gabriel Forte entrevistó para LA VERDAD a Marta Cottini, madre de Rubén Alberto.
“Hace 8 años en Junín no había policía científica, mi hijo no tuvo policía científica. Lo llevaron al hospital, la hermana mayor hizo los trámites y la empresa Dos Reis lo trasladó para que le hagan la autopsia (en todo ese lapso de tiempo se perdieron pruebas fundamentales). Qué se puede esperar con el trabajo que hizo el fiscal”, recordó Marta, que a pesar de todo no bajó los brazos.
Para Tuñon, que quiso cerrar la causa de inmediato, la muerte de Cottini era accidental. “A mi hijo lo había matado el tren me decía Tuñon”, relató la mujer. “Si a mi hijo lo agarraba el tren, no hubiese bajado caminando el terraplén y salido a la calle. Estaba a 17 metros de las vías, mi hijo no tenía ni un hueso roto. Cómo lo iba a atropellar el tren”. Preguntas sin respuestas que la mujer se fue contestando a lo largo de los años, pero que desde un principio intuía. A su hijo lo habían matado, no había sido un accidente.
La mujer, durante mucho tiempo, se sentó sola en la puerta de los Tribunales de Junín esperando la salida de los fiscales. Desde que las puertas abrían, a las 7, Marta iba en soledad a pedir justicia. Nadie la escuchaba.
“Cuando me dijeron que lo había matado el tren, me volví loca. Pero tuve la suerte de que el doctor Fernández Maciel (al que llegó gracias a Oscar Farías), me presentó al médico forense Miguel Maldonado. Cuando él vio la causa, me dijo `Marta acá a su hijo lo mataron`”. Fue Maldonado el que ayudó a que la causa de un giro y pase de muerte accidental a homicidio.
Pero esto no fue de un día para el otro. Pasaron más de dos años para que la justicia cambie la carátula del hecho. En el medio fueron más momentos de angustia y sufrimiento, la mujer sabía que los asesinos de su hijo estaban libres y que posiblemente se los cruzaba por las calles del barrio.
La investigación en manos de Tuñon nunca avanzó. El ex fiscal la archivó a los pocos meses del cambio de carátula, y no fue hasta la intervención del por entonces fiscal general, Elio Lago, que se volvió a abrir.
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