Después de los ataques a Cristina, Macri busca recomponer el diálogo

El jefe de gobierno porteño evalúa que el estancamiento de las negociaciones perjudica a “ambas gestiones”. Su equipo espera un llamado de la Casa Rosada. El retorno de la Policía Federal debilita los argumentos del PRO

Aunque la negociación entre Nación y Ciudad por la transferencia del subte cayó, durante esta semana, en un callejón sin salida, algunos funcionarios porteños todavía creen que existe una luz al final del largo túnel que separa a la Casa Rosada de la sede del gobierno capitalino, al menos, en materia de diálogo. Esa luz, admiten alrededor del alcalde Mauricio Macri, es pequeña, “pero es real”, confiesan, “porque el estancamiento de las negociaciones perjudica a los dos gobiernos”. Sin embargo, a pesar de esa certeza (y de las preocupaciones electorales que genera), el mensaje público del magnate sigue buscando una confrontación directa con la presidenta Cristina Fernández, aunque, en estricto off, los funcionarios más cercanos al heredero más famoso de Franco Macri admiten que “si hay un llamado de la Casa Rosada y existe una posibilidad de reunión de alto nivel con la primera mandataria, el jefe de gobierno irá a la hora y al lugar que indique la presidenta”. El mensaje fue confiado por los principales colaboradores del jefe de gobierno a Tiempo Argentino. También reconocieron que “hubo una lectura positiva de la prórroga de 30 días que anunció la presidenta sobre la presencia de los efectivos de la Policía Federal en las seis líneas del subte porteño”.

El dato, confiado en reserva, no tiene muchas coincidencias con el discurso público del alcalde que, luego del mensaje presidencial de apertura del 130º período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional, acusó a Cristina de haber dicho “siete falsedades”. Pero a pesar de todos los datos que difundió el alcalde para rebatir los argumentos presidenciales, lo cierto es que, para ese momento, Macri ya no estaba tan nervioso. Por el contrario, ya tenía la certeza de que la Policía Federal mantendría los 250 efectivos que pretendía sacar desde principios de año y que permanecerán en sus puestos hasta principios de abril.

Esa extensión de 30 días de la presencia federal en los andenes porteños bajo tierra, fue interpretada como la luz que podría evitar el estancamiento total de las negociaciones para la transferencia del subte. Pero en este tramo que se viene, “ya no hay lugar para segundas líneas”. Ese eufemismo quiere decir, desde la perspectiva del macrismo, que ya no queda lugar para negociaciones reservadas entre el ex jefe de campaña de Macri y el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, con el ministro de Desarrollo Urbano porteño, Daniel Chaín. Ambos funcionarios no sólo comparten una larga confianza, sino que habían sido los encargados, por expresas instrucciones de ambos gobiernos, de garantizar que el intercambio, también, pudiera llegar a buen puerto con Aldo Roggio, el hombre que controla el antiguo holding contratista más conocido como Grupo Roggio. La empresa, según fuentes de ambos gobiernos, sigue de cerca la evolución de las negociaciones y, desde un comienzo insistió en la necesidad del aumento de la tarifa.

Ese dato explica por qué, tal como reveló Tiempo en su edición de ayer, la Ciudad preparaba un decreto de aumento mucho antes de la firma del Acta de Transferencia del Servicio de Subte y premetro que firmaron Nación y Ciudad el 3 de enero, y que, según la Procuración General de la Ciudad, confirma la transferencia del subte a la Ciudad. Macri, dijo en público, que el servicio no le pertenece, pero ninguno de sus funcionarios pudo rebatir el dictamen que reveló este diario y que, si las negociaciones se estancan, podrían terminar en la Corte Suprema. “En esos casos, la Corte deriva la controversia en un tribunal de menor jerarquía”, se defienden en el macrismo, aunque dicen que el escenario judicial sería mucho peor.

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