Se lanzará tras la reforma del estatuto, que comienza a discutirse el 1º de septiembre. De tener éxito, sería su tercer mandato al frente de la Universidad. Dijo que es necesaria una mayor integración política
Acaba de conseguir 4,75 millones de pesos para la segunda etapa de la nueva planta piloto, cuya primera parte inaugurará antes de fin de año, para cuando espera haber terminado de reformar el estatuto, con una reducción de la cuota de poder de los docentes, y finalizado una amplia batería de obras públicas. Admite que postergará su lanzamiento hasta después de la reforma estatutaria, para no mezclar la asamblea con el proceso electoral, aunque cree que los resultados de ese gran debate que se inicia en septiembre no determinarán su suerte política.
Entre los méritos de su gestión cuenta la recuperación de la paz social, postragedia de Ingeniería, tras haber arribado a un acuerdo para la indemnización de las víctimas; la mejora en las becas estudiantiles y las obras públicas, con particular acento en las medidas de seguridad e higiene. Dice que en el debe le quedó no lograr tener una relación más aunada con el gremio docente y no haber efectivizado a los contratados e interinos con cargos docentes.
-¿Se va a volver a postular para un nuevo período al frente del Rectorado?
-Todavía no está definido. Sí creemos que el año 2011 debe ser para un proyecto político en el que se logre un proceso en el hay que dar una mayor integración a distintas personas y distintos sectores que trabajan en la Universidad.
-¿Usted quiere seguir siendo rector?
-Creo que no es un momento para discutirlo, porque se podría mezclar con la asamblea que ahora va a reformar el estatuto. Pero con esto no quiero decir que la reforma del estatuto vaya a ser el detonador que determine quién va a ser el rector, a pesar de que es común que en la asamblea haya quien se mida el traje. La modificación del estatuto no está pensada para este contexto electoral, porque no es algo que surja ahora, esto viene de antes, hemos venido presentando propuestas en distintas etapas. Reformar un estatuto, como una carta orgánica municipal o la Constitución son hechos políticos, pero no deben estar mezclados con actos eleccionarios. Lamentablemente, el año que viene hay elecciones en la Universidad, pero la otra vez se tomó una decisión muy sabia, se reformó el estatuto, pero se votó con el estatuto viejo. Hasta que no esté promulgado, el estatuto con el que se va a votar es el que está vigente ahora.
-¿La suerte de Spada candidato está atada al éxito o el fracaso que pueda tener su propuesta en la asamblea?
-No. Porque ganar las elecciones no pasa por un porcentaje.
-Pero la asamblea será una vidriera donde se van a poder ver los candidatos
-Sí, seguro. Siempre fue así.
-Si no es rector, ¿dónde se lo va a ver a partir de la mitad del año que viene?
-Los mayores antecedentes que uno tiene están en el ámbito de lo político, en la gestión, en la conducción. Y probablemente me encuentre en algo de eso.
-¿Hay alguna alianza electoral en danza?
-Yo creo que hoy la Universidad, más que alianzas, da para conformar espacios de discusión política, con la mayor participación. No sirven los procesos hegemónicos. Nosotros siempre hemos dado muestra de ello, a nuestro grupo siempre se han ido sumando distintas personas.
-¿No está en sus planes volver al cubículo como docente?
-Si no soy rector, me tengo que volver al cubículo, porque soy docente, tengo dedicación semi-exclusiva. Pero voy a tratar de estar en el espacio de discusión política.
-¿Tiene algún ofrecimiento de cargos fuera de la Universidad?
-No, ninguno.
-Del 1 al 10, ¿qué posibilidades hay de que se vuelva a candidatear para rector?
-Ser candidato a rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto sigue siendo un hecho importante. Mi vocación fue siempre seguir trabajando en la Universidad. Uno puede ser candidato.
-¿Por qué cree que hay que reducir el poder de los docentes?
-Hay que cambiarle el eje. No es una reducción de poder, si no habría que plantear que es una lucha para ver quién tiene más poder. Lo que planteamos es una discusión democrática, que obligaría a que la conducción de la Universidad se transforme en un proceso de debates y acuerdos permanentes. La realidad es que hoy las decisiones nunca surgen de un solo sector. Hay que dar una participación más distribuida. Y, de hecho, las cuatro propuestas presentadas plantean una disminución del porcentaje de participación de los docentes.
-En esta pulseada, ¿se juega algo más que un mero porcentaje de ponderación?
-No es que se quiera hacer un cambio de estatuto por una visión meramente electoralista. Cuando se hace un análisis de los últimos actos eleccionarios, se ve que quien gana ponderamente, también gana como si fuera un hombre igual a un voto. Esto no es un problema electoral. Además, hubo una consulta, que si bien no es vinculante, no se puede desconocer, la gran mayoría, incluso ponderada, quiere ese cambio, ganó el sí en todos lados, menos en Económicas.
-¿Cuáles son los mayores logros de esta gestión, que entra en su recta final?
-Esta gestión se inició tratando de llevar adelante un proceso de mejoramiento de la calidad de la educación, la obra pública, la calidad de vida de los trabajadores. Pero le tocó llevar a la par un proceso judicial muy pesado, junto con la construcción de la nueva planta piloto. Había que resolver el problema de los familiares de las víctimas y el espacio físico. Y eso se logró. Hay una mejor convivencia. Las indemnizaciones se tenían que resolver y fue de la mejor manera. Hubo un esfuerzo grande de todos los sectores. Es una satisfacción haber llegado a buen puerto.
-¿Ya se pagó?, ¿cuánto fue?, ¿de dónde salieron los recursos?
-No se pagó, hay que hacerlo dentro de los 60 días de la firma del acuerdo. Nos han pedido no dar a conocer los montos. Pero el 44% de la indemnización la paga la Universidad y el resto De Smet y la ART. La plata se saca de la partida de salarios y luego se va a reponer con aportes que van a llegar de la Nación.
-¿Hubo otros logros?
-Hay 20 frentes de obras, muchos relacionados con la higiene y seguridad. Y se logró un consenso para definir las prioridades. La Universidad ha conseguido muchos recursos por fuera del presupuesto. Otra cosa importante es el mejoramiento que hicimos en las becas de los estudiantes, se acaban de subir en un 50 por ciento los montos, hay 834 alumnos que reciben becas de ayuda económica; 332 que se benefician con becas nacionales, como las Tics, las del Bicentenario y las del Programa Nacional de Becas Universitarias; y 368 chicos viven de manera gratuita en las residencias universitarias. Entre 500 y 600 alumnos comen diariamente por tres pesos, y estamos haciendo más de 32 mil prestaciones médicas gratuitas por año. Y se ha comenzado a discutir la implementación de bandas horarias. Se han mejorado las convocatorias de Ciencia y Técnica y a través de Extensión se coordina el Programa de Más y Mejor Empleo. Otra cosa a destacar es el funcionamiento del Consejo Superior, que ha tenido la altura para decisiones muy importantes, sobre todo en lo relativo a las explosiones de la planta piloto.
-¿Qué hay que hacer antes del fin de esta gestión?
-Hay que resolver la incompatibilidad horaria y el registro de las horas de trabajo de los docentes. Y tiene que iniciarse una etapa para la oferta de bandas horarias para el dictado de clases. Eso sumado a la reforma del estatuto y la finalización de la planta piloto y otras muchas obras. Y hay que pensar en la creación de escuelas universitarias, para la puesta en marcha de otras disciplinas y el reordenamiento de algunas que ya están.
-¿Las escuelas no van en desmedro del poder de las facultades?
-El hecho importante no es en manos de quién está el poder, si no la función que le cabe a una universidad, y hay que mejorar eso. Si eso va en desmedro de algún poder, irá. Por ejemplo, se puede pensar en una escuela de Ciencia de la Salud, es un nicho a trabajar; también Psicología. Otra puede ser Derecho, es la única carrera de Abogacía en el país que está dentro de Humanas. Serían embriones de nuevas facultades.
-¿Qué autocrítica se hace al ver los años transcurridos en el Rectorado?
-Una está vinculada con un tema que no es simple, el de los contratados. Si bien hemos dado un paso intermedio, porque tienen una garantía en su estabilidad, pero falta resolver. Y otra es que no he podido, a pesar de que han habido esfuerzos, lograr con el gremio docente un entendimiento en una política para la Universidad, respetando cada uno los principios que tiene.
Hemos trabajado en la política salarial del sistema, sin embrago, no ha sido en forma conjunta.
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