Desolación y frío en una ciudad atemorizada

Desolación y frío en una ciudad atemorizada
La inseguridad ganó terreno y no quedaron comercios abiertos.
Al atardecer esta ciudad lucía una imagen desolada, con todo su comercio cerrado, con sus vidrieras tapiadas y con rejas. También las calles tenían poco movimiento y en las caras se podía leer preocupación y hasta temor. El clima, frío y con lluvia, aportaba su cuota de desolación.

La calle Onelli, muy comercial, que conecta el centro con el alto, tenía todos los negocios cerrados, con numerosos propietarios custodiando su local. En la esquina de Moreno y Onelli, frente a Carrefour, media docena de policías permanecía apostada, en vigilancia. En el otro extremo la tienda de electrodomésticos Casa Elvira, tenía todos sus vidrios rotos y solo las rejas impidieron un mayor daño. También los vecinos, la policía y los bomberos habrían colaborado.

Más arriba, dos sucursales del supermercado local Todo, quien había aceptado recibir bonos alimentarios del municipio, fueron totalmente saqueadas. También fueron víctimas pequeños comercios, de rubros muy diferentes, ante una acción vandálica de un grupo reducido de jóvenes.

La calle principal de la ciudad y todo el comercio cerró sus puertas. No sólo lo hicieron los negocios grandes, con mercadería de valor, también los pequeños, los bares, las merecerías, panaderías y kioscos. La mayoría cerró por miedo y temor. El turismo, en particular los grupos jóvenes, fueron recluidos en lugares cerrados.

Al caer la noche una tensa calma parecía cubrir la ciudad. Un Bariloche que ayer volvió a ser tierra de los violentos y también de los oportunistas, ya que se pudo ver a personas cargar electrodomésticos en automóviles de alta gama.

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