La desocupación en Brasil cayó a su mínimo histórico

En noviembre la tasa fue del 5,2%, cercana a lo que se considera un nivel de pleno empleo

RIO DE JANEIRO.- Pese a que el ritmo de crecimiento de la economía de Brasil se desaceleró en los últimos meses, ayer el gobierno de Dilma Rousseff festejó con bombos y platillos el anuncio de que el desempleo en el país cayó a su mínimo histórico en noviembre.

De acuerdo con datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la desocupación descendió a un 5,2% el mes pasado, la cifra más baja desde 2002, cuando se comenzaron a utilizar criterios más rigurosos. Se considera que una economía alcanza el nivel de pleno empleo cuando la desocupación no supera el 4%.

Hasta ahora, la menor tasa de desempleo había sido la de diciembre del año pasado, cuando se registró un 5,3% de desocupación, pese a que la tasa anual terminó siendo de 6,7%.

Ya este año, en marzo, se alcanzó el nivel más alto, con 6,5%, pero desde entonces ha ido bajando continuamente. En octubre el desempleo fue del 5,8% y los analistas pronosticaban un descenso para entre el 5,6 y 5,7%, por lo que el resultado final sorprendió a muchos.

"El volumen de contrataciones temporarias sube en esta época, en el comercio, la construcción y el sector servicios", explicó Cimar Azeredo, encargado de temas de empleo del IBGE, que tras destacar que en los últimos 12 meses el país generó unos 431.000 nuevos empleos, recordó que de cualquier forma todavía hay 1,3 millones de personas que buscan trabajo en el país.

Para Brasilia, donde dos semanas atrás se encendieron todas las alarmas cuando se reveló que el crecimiento económico se había estancado entre julio y septiembre tras ocho semestres seguidos de expansión, la noticia de ayer fue muy festejada y tomada como un reflejo de que, pese a la crisis en la Unión Europea (UE), Brasil se mantiene robusto y continúa avanzando.

"En Brasil sólo vemos el empleo aumentar y la masa salarial crecer; Brasil está muy sólido", aseguró el ministro de Economía, Guido Mantega. "Afortunadamente, Brasil consiguió atravesar este año con excelente resultado económico", subrayó Mantega, y agregó, exultante: "Vamos a terminar el año como el sexto PBI del mundo, con 2400 billones de dólares. Pasamos a Italia y ahora por delante tenemos a Francia, y podemos superarla en los próximos años En términos de crecimiento, Brasil sólo pierde ante China".

Pese al frenazo en el tercer trimestre del año, el crecimiento acumulado en los nueve primeros meses del año fue del 3,2%, y del 3,7% si se mide desde los 12 meses anteriores.

De todas maneras, la expansión ha sido bastante menor a la del año pasado, cuando Brasil creció un sorprendente 7,5%.

Y tras varios reajustes, las expectativas para 2011 son terminar el año con un crecimiento del 3%, según reconoció ayer el Banco Central en un informe.

Para el próximo año, el horizonte se ve un poco mejor, con una estimativa de crecimiento en torno al 4%, o incluso mejor si la UE consigue hallar una solución a sus problemas fiscales.

"Si Europa encuentra una salida de esta crisis, podríamos crecer un 5% el próximo año", se aventuró Mantega, optimista.

Impacto

Por su parte, en el informe de ayer, el Banco Central advirtió también que la desaceleración de la economía brasileña puede empeorar por la crisis internacional; nadie está a salvo.

"Las exportaciones son directa y negativamente afectadas por la desaceleración de la economía mundial, y los canales de crédito y de confianza tienden a desacelerar el ritmo de crecimiento de las inversiones y del consumo interno", subrayó el informe.

Estas dos últimas variables son los dos combustibles más potentes para el crecimiento de Brasil: el tamaño de su mercado y el flujo de dinero que está llegando al país para invertir en negocios, infraestructura y obras relacionadas con el Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016..

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