A menos de una semana de asumir, el ex intendente de Granadero Baigorria ensayó un escueto discurso para defender el traspaso de subtes y micros a Capital. “Hay que hacerse cargo de lo que uno firma”, fue su argumento mayor.
Sin haber nombrado siquiera un funcionario y aún intentando conocer los pormenores de su área, Alejandro Ramos hizo su primera exposición pública en el Senado, para defender el proyecto del Gobierno que transfiere subtes y micros a la Capital Federal.
Su discurso fue escueto y poco aportó al de Julio De Vido y Hernán Lorenzino, ministros de Planificación y de Economía, quienes aportaron datos sobre la viabilidad de la Ciudad para absorber los servicios.
“Mucho se me ha criticado que no tengo trasporte público en mi distrito”, admitió y después repasó los 4 artículos de la ley enviada en la misma noche de su asunción.
“Es una ley muy concreta y tiene pocos puntos para leer. Hay que dejar en claro el espíritu. Se propone la ratificación de la transferencia de los subterráneos a la Ciudad”, apuntó, papeles en mano.
“Creo que lo importante es que hay que declarar que la Ciudad debe ejercer de forma exclusiva el servicio de subterráneos”, simplificó el ex intendente de Granadero Baigorria.
Ramos hizo un racconto del acta de traspaso de subtes que la Ciudad firmó con la Nación el 3 de enero. “Lo digo por si alguien tiene duda, firmó un acta de 5 artículos, lo lee cualquier persona y no genera dudas. Se establecen derechos y obligaciones, queda claro que asume el Jefe de Gobierno, ratifica la transferencia, es decir, la acepta”.
“Así que asume, a partir de la firma del presente acuerdo, es decir, firma y se hace cargo a partir de la firma. Del control, fiscalización de contrato de concesiones y del integro ejercicio de la potestad de fijar tarifas”.
“Es difícil, cuando uno quiere explicar algo muy claro lo termina complicando. No hay mucho margen de error en esto”, dijo el flamante secretario de Transporte.
“Hay que hacerse cargo de lo que uno firma, sobre todo de los que vivimos de la credibilidad que nos tiene la gente. Tenemos un objetivo claro: la defensa del federalismo”, se jactó.
Los senadores lo escucharon en silencio y en la ronda de preguntas a ninguno se le ocurrió consultarlo. Como un espectador más, el santafesino siguió al lado de De Vido el ataque que le propinó al ministro el senador radical Gerardo Morales. Pronto deberá rendir cuentas él.



Comentá la nota