Desistieron de testigos y el juicio encara su recta final

 Desistieron de testigos y el juicio encara su recta final
Las dificultades para ubicar a algunos de los testigos del juicio por el secuestro y desaparición de Marita Verón, obligaron al Tribunal a utilizar la jornada de ayer para programar los próximos testigos, que vendrán desde diferentes puntos del país.
Una cocinera y un preso debían declarar como testigos en una nueva audiencia del juicio por el secuestro de María de los Ángeles Verón.

Por diferentes motivos, ninguno pudo estar presente. Se trata de María Teresa Albornoz y Mario Barrios. La primera trabajaba en la whiskería riojana "El Candy"; mientras que el otro cumple una condena en prisión y en su momento afirmó que otro preso le aportó datos sobre el caso Verón.

Albornoz es una testigo propuesta por la defensa de Irma Medina, Azucena Márquez y Fernando Gómez, representados por Carlos Posse. Durante la audiencia, el letrado manifestó inconvenientes para ubicar a la mujer y señaló que desistía de su testimonio. Las otras partes no tuvieron inconvenientes en que fuera retirada de la lista de testigos.

Barrios, en tanto, está detenido en la cárcel de La Rioja. A pesar de que ya fue librado el pedido de exhorto desde Tucumán, las autoridades judiciales riojanas no resolvieron aun las condiciones de su extradición. Desde el tribunal a cargo del juicio, se pidió mayor celeridad a sus pares de La Rioja para cumplir con el trámite.

Con respecto a otra testigo, la tucumana Patricia O., se procedió a incorporar por lectura el último testimonio que efectuó ante la fiscal Adriana Marcela Reinoso Cuello (VI). El mismo se completó el 22 de marzo de 2007.

En esa oportunidad, la mujer relató que en diciembre de 2006, una amiga la llevó engañada a La Rioja. Dijo que ella pensaba que iban a trabajar en una casa de familia, pero cuando llegaron, se dio con que debía ejercer la prostitución.

"Allí me pegaban. Estuve tres meses. Me escapé una tarde con la ayuda de mis familiares, que me fueron a buscar. Aproveché un descuido de la persona que me vigilaba y me fui. Mi tía ya había hecho la denuncia policial", relató en ese momento.

Sobre la red de trata de personas en La Rioja, señaló: "Mientras estaba retenida escuché que en el ‘Candilejas’ sus dueños habían matado y enterrado a chicas que habían querido escapar. Se escuchaban gritos y pedidos de ayuda".

Otro de los testigos de los que las partes desistieron es la tía de esta mujer, quien en su momento colaboró para liberar a su sobrina de sus captores.

En tanto, se están realizando las diligencias del caso para ubicar a testigos que residen en las provincias de Río Gallegos, Salta, Córdoba y La Rioja, quienes deben declarar.

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