Así lo graficó Héctor Ortega, integrante de la subsecretaría de DDHH, quien formó parte de la comitiva que viajó a las Islas. Señaló que a pesar del resquemor de los isleños, se debe apuntar a construir una relación de respeto con los jóvenes del lugar.
“Mi labor allá fue más bien tratar de investigar qué pasa en Malvinas con la Argentina: si nos quieren o no nos quieren”, comentó Ortega en diálogo con RADIO CIUDAD. “Porque se habla mucho del estrés post traumático de los soldados argentinos pero no se habla de ese estrés en los habitantes de la isla y de los soldados británicos”, remarcó.
“Una señora que nos alquiló el servicio de las camionetas en las islas se interesó por la presencia de los excombatientes. Éramos 25. Y la verdad que sintió un pavor, solo entendido por alguien que fue invadido. Ellos se sienten invadidos porque son británicos. Entonces cómo plantear esta relación con ellos”, se preguntó Ortega.
“Y esta señora me confesó algo que me dejó helado: me dijo que a los 10 años fue prisionera de guerra de los argentinos. Durante 70 días yo no pude salir de mi casa porque estaba rodeada por militares. No podía salir, no fui a la escuela y me dice que le daba mucha pena ver a los soldados desnutridos estaqueados, porque ella vio las torturas a nuestros soldados por parte de los oficiales argentinos”, contó.
En este marco, Ortega se sinceró: “Desgraciadamente tengo que decir que las Malvinas están muy lejos de Argentina, pero siento que están dadas las condiciones para decir que con el pueblo de Malvinas se pueden hacer alguna tarea de respeto mutuo. Intercambio de estudiantes, recibirlos a ellos. Creo que tenemos que empezar a apuntar a las generaciones más jóvenes que no vivieron el flagelo de la guerra, para empezar a respetarnos, a entendernos, comprendernos y respectarnos en la diferencia”, señaló.
ÚNICO E INEXPLICABLE
Por su parte, Anibal Kadlec, que realizó la cobertura de prensa de la subsecretaría de Derechos Humanos, destacó que el viaje fue “una experiencia única e inigualable”. “Porque jamás estuvo en mi sueños ir a Malvinas, y más en el modo en que se da. Ir con cinco excombatientes, un hecho histórico para la provincia”, remarcó.
“Por primera vez, excombatientes visitan las islas después de casi 30 años. En mi caso me tocó ir a documentar y filmar todo, escuchar a los muchachos como se liberaban y sacaban ese peso de encima. Me decía un excombatiente que esta era una mochila que la venimos cargando desde hace casi 30 años. Y hoy me siento bien. Las heridas no se van a cerrar, pero nos ayuda muchísimo, me dijo”, relató.
“Fui con un poco de miedo pero en realidad todo el trabajo me hicieron ellos. Para mí fue un objetivo cumplido. Hablaron sin tapujos ni problemas. Y contaban cosas que muchas veces se pierden por el viento de 40 o 50 kilómetros por hora. Es un audio que por ahí se pierde. Pero después nos parapetábamos en las rocas y contaban lo más rico que ellos tenían. Hubo momentos en que se le venían a la mente cada momento de lo que han vivido allá en la isla”, recordó Kadlec.
Cabe recordar que la comitiva estuvo constituida por los exsoldados David Zambrino, Antonio Polentarrutti, Eusebio López, Juan Ramón Sánchez y Carlos Bruscker, integrantes del Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas y de la Asociación de Veteranos de Guerra “2 de Abril”. Al grupo se le sumó el subsecretario de Derechos Humanos, José Luis Valenzuela, y los integrantes del área, Ortega y Kadlec.
En su expedición recorrieron el cementerio de Darwin, donde visitaron los restos de sus compañeros caídos y donde comenzaron las gestiones para poder identificar los restos de 123 soldados argentinos que en su lápida sólo tienen la frase: “Soldado argentino sólo conocido por Dios”. "En este tema, lo único que puedo decir es que vamos por buen camino y es un gran logro que pudimos conseguir en este viaje", acotó Ortega, muy cauto. También estuvieron en las trincheras en donde batallaron y en los campos de batalla de las Islas.
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