Desgarrador testimonio de un chico boliviano explotado en una quinta de Soldini

"Me trataban mal, ya ni comida me daban", así sintetizó Carlos Quispe sus últimos días como peón en una quinta de las afueras de esta localidad.
Soldini.— "Me trataban mal, ya ni comida me daban", así sintetizó Carlos Quispe sus últimos días como peón en una quinta de las afueras de esta localidad. El adolescente de 15 años fue rescatado del yugo al que era sometido por otro boliviano —que operaba de "mediero"— por el Consulado de Bolivia en Rosario, en donde ahora el muchacho se encuentra alojado hasta tanto se resuelvan cuestiones burocráticas y pueda regresar a su país con su familia.

El titular del organismo, Williams Eloy Medrano, asumió la tutela del chico. Ambos dialogaron con LaCapital y describieron el estado prácticamente de esclavitud en el que se hallaba el menor, cuyo caso derivó en el hallazgo de otro chico boliviano de 16 años que trabajaba en situación irregular también en un campo de Soldini y el de otro más de 13 años, que fue despedido por su patrón y del que se desconoce su paradero, aunque el Consulado ya inició la búsqueda en Rosario y los alrededores, donde se presume estaría deambulando.

Carlos llegó a la Argentina con el consentimiento de su madre, quien firmó un documento para que Gregorio Mercado, también boliviano, lo trajera a la Argentina bajo promesas de conseguir trabajo bien remunerado y una mejor calidad de vida para él y su familia. Medrano comentó que lejos de cumplir, el hombre no le pagaba y lo mantenía virtualmente secuestrado, sin dinero y últimamente incomunicado, ya que le había quitado el celular con el que se comunicaba con su madre.

Ante la falta de noticias, la mujer acudió a la Justicia boliviana y a la Pastoral Social de Fátima, una ONG dedicada a las problemáticas de género y trata de personas con sede en Tarija. Por esta vía llegó el dato al cónsul en Rosario, quien inició la búsqueda un tanto a ciegas, ya que la mamá de Carlos no sabía exactamente su ubicación. Comenzó a rastrearlo la semana pasada por quintas alrededor de Rosario y la investigación lo llevó a campos de Pérez y Soldini y aquí lo halló, el viernes último.

"En principio hablé con el dueño de las tierras, que dijo que 'no quería problemas' y se resistió a reconocer que allí estaba el chico, hasta que accedió. Llamé entonces a la fuerza pública y lo buscamos. Cuando le dije quién era y que lo iba a rescatar, lagrimeó", recordó Medrano.

Explotado. Según contó luego, el muchacho era obligado a trabajar más de 12 horas diarias recogiendo verduras y armando paquetes, entre otras tareas. "Incluso supimos que en invierno le daban linternas para poder trabajar desde las 3 de la madrugada", acotó Medrano. Nunca le pagaron. Y "ya ni comida me daban", dijo el chico en diálogo con LaCapital. Se manifestó muy feliz porque se reencontrará con sus seis hermanos menores que están en Bolivia y con su madre, con quien "todavía no he hablado, pero ya sabe que voy para allá".

En cuanto a la situación legal del dueño de la quinta y del "mediero", el titular del Consulado señaló que elevó el informe correspondiente a la policía de Soldini y a la Justicia para que se investigue. "Desde ya no se trata de trata de menores. En todo caso sería explotación", observó Medrano.

"Este caso, como otros, tendrá un final feliz para la madre y para el chico pero los culpables de la trata, los cómplices que actúan como organizaciones, adulteran documentos y mienten sobre la edad de los chicos para que aparezcan como mayores, muchas veces no son castigados porque lamentablemente la Justicia se demora".

Comentá la nota