El viceministro de Petróleo denunció la "brutal" represión y se pasó al bando de los rebeldes
"Yo, el ingeniero Abdo Hussameddin, viceministro del Petróleo, anuncio mi renuncia [...] me uno a la revolución del pueblo que rechaza la injusticia y la campaña brutal del régimen", declaró Hussameddin en un video subido al sitio YouTube.
El funcionario, que dijo que por su seguridad pasó a la clandestinidad, llamó a los otros miembros del gobierno de Al-Assad a abandonar "un barco que se hunde" y reconoció que no desea terminar su vida "al servicio de un régimen criminal ".
"Les has infligido a quienes llamas tu pueblo un año entero de tristeza y pesar; les has negado sus derechos primordiales a la vida y a un trato digno, y has llevado al país al borde del abismo", dijo el viceministro, dirigiéndose a Al-Assad.
"Hago un llamamiento a todos los responsables que están en sus puestos. Siria es un desastre, todos los días centenares de sirios mueren ante la mirada del mundo; eso tiene que cambiar. El mundo tiene que ayudar a Siria", concluyó Hussameddin.
Desde que estallaron las protestas pacíficas, en marzo pasado, centenares de oficiales de las fuerzas armadas y de seguridad sirias se pasaron al bando rebelde a medida que la violencia se intensificaba en las calles de las ciudades.
Sin embargo, la defección de Hussameddin constituye un inesperado golpe para el represivo régimen, que hasta ahora se había mostrado cohesionado ante la fuerte presión internacional para detener las masacres de la población civil.
La renuncia también despertó en Damasco los recuerdos del final de la dictadura libia. Antes de su derrumbe, el gobierno de Muammar Khadafy sufrió una lenta -pero letal- sangría de colaboradores, entre ellos el canciller y el ministro de Justicia.
El cambio de bando de Hussameddin coincidió con el nuevo impulso que tomó el debate sobre una eventual intervención militar en Siria. Mientras la Casa Blanca le pidió al Pentágono que evalúe opciones de operaciones militares, un grupo de senadores, encabezados por el republicano John McCain, pidió abiertamente el bombardeo de las fuerzas leales a Al-Assad, al considerar que es "la única vía realista para detener las matanzas".
Rechazo de Annan
La presión por una intervención armada fue rechazada ayer por el enviado de las Naciones Unidas y de la Liga Arabe para Siria, Kofi Annan, que llegará mañana a Damasco para intentar frenar la violencia en el país árabe y destrabar la resistencia del régimen al ingreso de la ayuda humanitaria.
"Creo que cualquier aumento de las operaciones militares causaría un deterioro de la situación y la empeoraría", dijo Annan, que fue secretario general de las Naciones Unidas entre 1997 y 2006, que calificó las circunstancias actuales de "muy graves".
Las declaraciones de Annan fueron confirmadas ayer por la directora para asuntos humanitarios de la ONU, Valerie Amos, que anteayer ingresó en Baba Amro, un barrio en el enclave opositor de Homs, ciudad que fue sitiada y bombardeada durante un mes por el ejército sirio.
"Estoy impactada por lo que vi ayer [por el miércoles] en Baba Amro", dijo Amos. "La devastación ahí es significativa; esa parte de Homs está completamente destruida, y estoy preocupada por saber qué sucedió con las personas que vivían ahí", añadió la funcionaria, que fue la primera observadora extranjera en ingresar al enclave disidente, recuperado por Damasco el 1° de este mes.
En este contexto, las organizaciones opositoras sirias denunciaron que por lo menos 56 personas murieron ayer como consecuencia de la represión. Según los comités que coordinan las protestas, 44 de ellas fueron fusiladas en Homs.
Sin acceso a las zonas de combate y con los movimientos severamente restringidos por el gobierno, la prensa internacional está imposibilitada de confirmar esa información.
De acuerdo con las cifras que maneja la ONU, cerca de 7500 personas han muerto en Siria en enfrentamientos armados, atentados y acciones de represión del régimen desde que en marzo de 2011 estallaron las protestas populares contra el gobierno de Bashar al-Assad, cuya familia gobierna el país con mano de hierro desde 1971.

Comentá la nota