El desempleo se ensaña con las familias españolas

En muchas de ellas, hijos, padres y abuelos han perdido sus trabajos; la cohesión social, en riesgo

MADRID.- La interminable fila se estira cada día a los pies del edificio. Sólo sus silenciosos protagonistas cambian. Quincuagenarios en jogging, cuadragenarios en jeans, madres de familia, jóvenes -muchos jóvenes- peinados al "estilo Cristiano Ronaldo", chicas en minifalda. Todos fueron convocados para actualizar su situación y más de un centenar espera en calma que se abran las puertas del Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE), a las 9 en punto.

Como aquí en Madrid, casi cinco millones de españoles están en este momento sin trabajo. Es verdad, la tasa de desempleo de la capital está aún lejos de los récords registrados en Andalucía, pero el espectro no deja de aumentar, mientras las organizaciones caritativas lanzan mensajes de alarma. "1,5 millones de hogares españoles tienen todos los miembros de la familia desempleados", dice Felipe Calderón, de la organización Cáritas.

"Hasta hace poco, quienes carecían de trabajo contaban con la ayuda de otros miembros de su familia. Pero eso se acabó", señala.

Arrastrada por la crisis, asfixiada por los ajustes, España está abandonando su histórico modelo de solidaridad familiar y colectiva que le permitió, hasta ahora, mantener la cohesión social.

"Es obvio, la construcción tiraba el empleo. El derrumbe del sector inmobiliario provocó un efecto dominó. Como el albañil, el pintor y el plomero, también la secretaria y el vendedor de la agencia inmobiliaria perdieron el trabajo. Ninguno compra un auto y tampoco van al restaurante. Todo eso significa menos dinero para consumir y, en consecuencia, los comercios de todo tipo despiden", resume el empleado de la agencia gubernamental, que sólo tiene formaciones para proponer.

Miguel Torres se pone la mano en el bolsillo y saca un billete de cinco euros. "Déjeme invitarle el café. Estos son los últimos euros que me enviaron mis padres y, por lo menos, servirán para que los argentinos, que de esto conocen, se enteren de nuestra situación", dice.

Como sus amigos, Juan Sosa (20) y Adrián Granados (18), Miguel Torres (20) creció en Andalucía, durante los años dorados del boom inmobiliario en su región.

Sin embargo, en 2008, poco después de salir de la escuela, el estallido de la burbuja inmobiliaria arruinó la economía de su pueblo.

Pródiga en tierras agrícolas, Andalucía creció a fines de los años 1990 cuando los campesinos abandonaban viñedos o plantaciones de girasol y remolachas para ir a trabajar en los proyectos inmobiliarios que florecieron en esa región del sur de España.

"El futuro se puso negro"

Pero cuando la actividad de la construcción se paralizó, el desempleo creció en forma exponencial.

"Todo se volvió muy duro y decidimos partir. Aquí en Madrid, yo conseguí trabajo en una panadería, pero hace tres semanas me despidieron", relata Juan. Lo mismo sucedió con Miguel y con Adrián.

"El futuro se puso negro para nosotros. Hasta ahora teníamos ayuda de nuestras familias. Pero eso se ha terminado. Tampoco ellos pueden seguir esforzándose", confía Adrián, cuyos padres tienen un negocio de materiales de construcción que probablemente cierre a fin de año.

Con apenas 400 euros mensuales de seguro de desempleo, en una ciudad donde es casi imposible comer por menos de diez, es difícil imaginar cómo se las arreglarán de aquí en adelante.

"Jugaremos a la lotería o rezaremos a San Judas Tadeo, el patrón de las causas difíciles. Es el único que podría ayudarnos", ironiza Juan.

En esta España de la crisis, los más afectados son los menores de 25 años, que padecen un desempleo de masa que alcanza el 46% del total nacional.

"Es que muchos de ellos prefirieron dejar la escuela temprano para hacer dinero rápidamente en la construcción o el comercio y hoy se encuentran en el paro y sin formación", precisa el empleado del SPEE.

Desigualdad

Como suele suceder en épocas de crisis, en España los pobres se han vuelto más pobres, pero los ricos más ricos. En los últimos meses, la desigualdad de ingresos entre españoles alcanzó el nivel más alto recogido en la serie de estadísticas europeas que comenzó en 1995. Esa brecha no ha parado de crecer desde el inicio del declive económico.

El desempleo, la reducción de los sueldos y el fin de algunas prestaciones sociales dieron cuerpo a lo que se conoce como "fractura desigual de la crisis".

Según el organismo europeo de estadísticas (Eurostat), la diferencia de ingresos entre el 20% de la población más rica y el 20% de los más pobres se disparó en España en 2009 -último estudio disponible- de 6,0 a 6,9. Ese año este país se situó en el cuarto puesto de la desigualdad entre sus socios europeos.

Elisa Vélez vino a Madrid a defender "la escuela pública para todos" con unos centenares de colegas y padres de alumnos.

"Nos han repetido que el futuro pasaba por la educación. Pero el PP y el PSOE están de acuerdo en privatizar. La crisis ha creado guetos escolares y no tenemos más medios. Este año perdimos 3000 puestos de trabajo en la escuela secundaria sólo en la región de Madrid", se lamenta Elisa.

"¿Qué país es éste que no da trabajo a sus jóvenes, reduce su educación, y ahora quiere limitar cada vez más la solidaridad para sus enfermos y sus dependientes?", pregunta indignada.

"No, las elecciones no cambiarán nada, sobre todo, en relación con el desempleo", afirma Asunción Sánchez, durante otra manifestación en Madrid. Con una gorra roja y negra, la secretaria general CGT de los empleados de correos desfila contra los anunciados cortes presupuestarios en el servicio público.

Para Sánchez, si bien Zapatero no es responsable de la crisis, es culpable de haber cercenado muchos derechos de los trabajadores.

"Y eso no tuvo ningún efecto sobre el empleo, que siguió desmoronándose."

¿Y el Partido Popular (PP)? "No tiene ninguna propuesta concreta. Rajoy [el líder del partido] reforzará la austeridad y eso agravará aún más la situación. La verdad es que no hay receta mágica para resolver esta crisis", dice Sánchez con desaliento.

Entonces, ¿PP o PSOE? "Nuestra consigna es la abstención", asegura Asunción. "Porque en este momento ningún país elige a sus dirigentes. Son las economías que nos dirigen. Y al final, en Europa tendremos siempre el mismo jefe: Angela Merkel."

El Parlamento italiano respalda el plan de Monti

ROMA (DPA).- El nuevo gobierno italiano, encabezado por Mario Monti, recibió ayer el respaldo del Parlamento para implementar su programa de ahorro y saneamiento financiero. La Cámara de Diputados otorgó su confianza al primer ministro con una amplia mayoría de 556 diputados a favor y 61 en contra. Anteanoche, el Senado ya había respaldado el programa de Monti, que tiene la misión de sacar a Italia de una profunda crisis, que amenaza con arrastrar a toda la Unión Europea..

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