Se desechan 8 mil botellas plásticas por día

Se desechan 8 mil botellas plásticas por día
Solo el 5% del material es reciclado. Una ONG encabeza una cruzada para juntar 40 mil kilos en envases y así batir un récord mundial.

El mundo está superpoblado de botellas plásticas. Se calcula que en nuestra provincia, el comercio pone en la calle unas 8 mil botellas por día que tardan entre 700 y 1.000 años en biodegradarse, y hasta que llegue ese momento seguirán contaminando.

En este sentido, la organización no gubernamental Mendoza Verde y varias dependencias municipales del Gran Mendoza pusieron en marcha el plan que busca alcanzar el mayor número de botellas recicladas a nivel mundial.

El proyecto cuenta con la participación de aproximadamente mil jóvenes voluntarios que tienen el objetivo de acopiar 40 mil kilos de botellas, cifra que sobrepasa sensiblemente el récord actual (38.500 kilos) propiedad de ValeXGuayaquil una institución ambientalista ecuatoriana que se adjudicó ese honor en 2011.

Para facilitar la recolección, se instalarán receptáculos en el microcentro, en los que los mendocinos puedan depositar sus botellas compactadas.

Según Juan Francisco Puebla, presidente de Mendoza Verde y uno de los organizadores de la hazaña en potencia, “el objetivo fundamental de todo esto no es ganar o pertenecer a Guinness, si no más bien inculcar en los futuros líderes una conciencia ambiental adecuada a la coyuntura de la contaminación, del calentamiento global y la emisión de gases que provocan el efecto invernadero. Por eso decimos que la esencia de la colecta (abierta a más voluntarios) es básicamente tratar de cambiar las mentes de quienes nos gobernarán y administrarán la provincia y el país”.

Para la entrega de las botellas, es necesario que estén compactadas. Para esto es necesario aplastar desde el pico del envase PET y una vez conseguido el menor tamaño posible, colocar la tapa. De este modo la botella se compacta al vacío y no recupera su estado original.

El destino final

El cúmulo de botellas recicladas puede tener varios destinos, pero la mayoría va a parar a las fundiciones de mantas polares, que constituyen las fibras que se utilizan para fabricar escobas plásticas, cuerdas o bolsas. Sin embargo, muchas veces ese plástico vuelve a contaminar.

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