En el marco de la primera audiencia pública que se realiza en el Interior del país para recabar posturas sobre la modificación del Código Civil, autoridades nacionales e integrantes de la Comisión Bicameral afirmaron que la actualización implicará un reconocimiento plural de derechos. Réplicas a los sectores que se oponen.
Desde Tucumán, algunas de las principales figuras del kirchnerismo nacional salieron ayer en defensa a la reforma que impulsa el Poder Ejecutivo nacional en torno al nuevo Código Civil y Comercial.
En el acto inaugural de la primera audiencia pública que se lleva a cabo en el Interior del país para escuchar aquellos lineamientos, aportes y críticas sobre la modificación pretendida a este marco normativo, autoridades y miembros de la Comisión Bicameral del Congreso -asistieron los senadores Ernesto Sanz (UCR), Liliana Negre de Alonso (PJ) y los diputados Diana Conti (FPV) y Ricardo Gil Lavedra (UCR)- subrayaron la importancia que implica la actualización y unificación de los Códigos.
Al respecto, destacaron particularmente la necesidad de contar con la mayor cantidad de aportes para imprimirle a este proceso una cualidad de apertura y pluralidad de importancia. De este modo, y durante las exposiciones, suscitadas en las instalaciones del teatro San Martín, el presidente de la Comisión Bicameral, el senador neuquino Marcelo Fuentes, si bien no de manera explícita, salió al cruce de las objeciones que plantean ambigüedades en el nuevo Código que afectarían las pautas de convivencia sobre las que se basó, hasta el momento, la sociedad argentina.
Momento para la codificación
"Este Código no impone un modelo ni de familia ni de vida, sino reconoce y receptúa aquellos modelos de familia y de vida que la realidad hoy nos brinda, es simplemente el debernos entre los argentinos al reconocimiento que somos diversos y distintos, pero todos estamos dentro del marco de la ley y debemos obedecerla en pie de igualdad", sostuvo Fuentes.
En tal sentido, adujo que en el transcurso del proceso en el que se adicionaron las reformas, se escucharon tanto los reclamos de pueblos y comunidades aborígenes, como así también la visión de los representantes de cleros y religiones en representación y defensa de las conductas de sus feligreses. Aquí, envió un claro mensaje a la Iglesia Católica, una de las principales instituciones que se manifestara contrariada por la modificación del Código. Justamente el arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, era uno de los presentes en el teatro, entre funcionarios y ministros locales, legisladores y miembros de la Corte de Justicia tucumana.
"Codificamos ahora porque las condiciones materiales en las cuales vamos a discutir calidades de naturaleza política hoy lo posibilitan, una tarea de codificación no es de un día para el otro. El planteo de la Presidenta (Cristina Kirchner) cuando manifiesta que es necesario edificar sobre las bases de la institucionalidad de aquellos avances que nuestras comunidades lograron a través de todo este tiempo, es la muestra y vocación clara de la herramienta de la codificación", aseveró el senador, quien compartió el estrado con el gobernador José Alperovich, la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés y el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez.
En otro tramo de su relato, Fuentes indicó que la tarea de codificar no es simplemente yuxtaponer o bien una recopilación de artículos, sino una construcción lógico-jurídica-formal con reglas muy especificas. Además, informó que las incorporaciones al texto definitivo que puedan surgir de las audiencias (ya se realizaron cuatro jornadas en Capital Federal) serán trabajadas por representantes técnicos del Ministerio de Justicia de la nación y acordadas con los miembros redactores del proyecto original (entre los que se encuentran el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la nación, Ricardo Lorenzetti, y la ministro del Alto Tribunal, Elena Highton de Nolasco).
"Esto no es una tarea a ciegas, la codificación está iluminada por el recupero de derechos sustantivos y esenciales, está iluminada con la conciencia creciente en el respeto a la diversidad. Muchas veces los argentinos tenemos un montón de cuestiones en las que no estamos de acuerdo, pero si hay algo que acordamos en nuestra historia es que no queremos que haya autoritarismo, no queremos imponer modelos únicos de vida, ya que costaron mucha sangre y mucho dolor en nuestra historia", reflexionó Fuentes.
En aras de defender lo actuado por los poderes políticos y jurídicos que promovieron la modificación del Código, Julián Domínguez recordó que "venimos a interpelar a la propia historia luego de siete intentos de reforma al Código, siete claudicaciones de la autoridad política soberana por el propio fracaso de los argentinos. Con este fuerte espíritu de frustraciones, la Presidenta convocó a cien juristas sin preguntarle ideología o pertenencia de partido, solamente convencida en su idoneidad de darle mejores instrumentos técnico-jurídicos para que la Legislatura pudiera discutir y romper con el hechizo del desencuentro y las frustraciones de los argentinos".
En esta línea, profundizó sus opiniones al sostener que "no nos convocaron a encerrarnos en nuestras propias oficinas a hacer de este Código Civil un instrumento de los grupos más poderosos, al contrario, nos pusimos de cara a la sociedad. Nadie va a poder decirle a la política argentina, a los representantes del parlamento que hemos sido sectarios, nadie nos va a poder acusar que nos hemos atado a dogmas, a lo único que nos hemos atado es al ejercicio de la libertad y a escuchar la pluralidad de miradas".
Finalmente, quien comanda los destinos de la Cámara Baja, enunció que "los dirigentes argentinos estamos interpelados, tras 30 años de democracia, por un desafío importante como lo es dotar de un instrumento jurídico para que el mundo privado y sus relaciones puedan garantizar igualdad para todos los argentinos. No estamos para imponer ninguna visión, ninguna idea".
Encuadre jurídico
Por su parte, de acuerdo a lo expresado por Beatriz Rojkés, el futuro Código se caracterizará por "respetar el espíritu democrático de los principios del anteproyecto como así también el camino elegido para su sanción", esta frase la trajo a colación en razón de aquellos cuestionamientos que dan cuenta de un posible tratamiento parlamentario a libro cerrado de la iniciativa.
La primera dama provincial consideró que "se avanza con una reformulación de todas las reglas de convivencia social, que sufrieron cambios por el fragor con el que se mueve el mundo, por lo que debe brindárseles, a eso cambios, un encuadre jurídico". Paralelamente, a modo de justificar la actualización normativa, aseveró que el Código de Vélez Sarsfield "ignoró un modelo social donde mucha gente quedó discriminada y obligada a vivir en desprotección. Por eso, ahora nos encaminamos a adecuar normas para regular a la sociedad multicultural. Esto no significa imponer conductas, sino regular las opciones de vida para que nadie sea discriminado", caracterizó Rojkés.
Al finalizar el acto central, y desde la tarde de ayer hasta la jornada de hoy, se llevan a cabo en la Legislatura y ante la Comisión Bicameral la serie de ponencias (en torno a 120 expositores) para brindar sus puntos de vista sobre la reforma impulsada.
“No obliga a tener un modo de vida”
Este es un Código Civil que no obliga a tener un modo de vida, sino que contempla todas las elecciones de vida dentro del marco de la moral, de las buenas costumbres y de la Constitución Nacional que los argentinos eligen tener, y las regula en sus consecuencias para evitar el mayor grado de litigiosidad posible.
Diana Conti (Vicepresidente 1º de la Comisión Bicameral)
“Se incorporan nuevos derechos”
Lo más importante es la incorporación de nuevos derechos y nuevas formas de vinculación de los ciudadanos y de la sociedad civil en su vida familiar, comercial y relación comunitaria, esto es la actualización del Código, de las formas que la sociedad fue cambiando con el tiempo y ahora debemos plasmarlas en la ley.
Ernesto Sanz (Vicepresidente 2º de la Comisión Bicameral)
“Esta obra trasciende a los gobiernos”
Aparecieron nuevas formas sociales a las que el derecho se va acomodando, por lo tanto el actual proyecto incorpora muchas cuestiones que ya forman parte de prácticas y tradiciones en la vida argentina. Este tipo de obras trasciende a los gobiernos, destinadas a tener una vigencia prolongada en el tiempo.
Ricardo Gil Lavedra (Vocal de la Comisión Bicameral)










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