Frente a Casa de Gobierno, en un edificio subterráneo, se encuentran las salas del estandarte del Ejército Libertador y dos de las fuerzas realistas, ganados en la batalla de Chacabuco. Está abierto al público de 11 a 17, con entrada libre.
El Memorial a la Bandera del Ejército de los Andes está a 4,5 metros bajo la superficie y se llega por una rampa que va descendiendo. A nivel del suelo, donde funcionaba la playa de estacionamiento de Casa de Gobierno, se creó una plaza cívica: una explanada de piedra, de la que sólo sobresalen dos volúmenes rectangulares, que se iluminarán de noche.
También se observa sobre el suelo una piedra negra, con la llama votiva en homenaje al General San Martín y al soldado de la Independencia, cuyo tamaño y ubicación coincide con la caja de la bandera del Ejército de los Andes que está debajo, para que nadie camine sobre ella. Los muros luminosos de la plaza se prolongan a la edificación subterránea y constituyen las dos paredes del hall principal, que conduce a las salas de la bandera y de los estandartes realistas.
Además del monitoreo permanente de las condiciones de humedad y temperatura dentro de las cajas vidriadas, estos ambientes se mantienen climatizados para minimizar el deterioro de los paños, de casi dos siglos de antigüedad. En el edificio del memorial también hay una sala auditorio, con 48 butacas y una pantalla en la que se proyectarán videos educativos para escuelas, turistas y público en general.
El espacio se puede visitar desde hoy y hasta el lunes, de 11 a 17. Este horario se mantendrá para los fines de semana, mientras que de martes a viernes el sitio estará abierto de 9 a 18 y los lunes -a menos que sea feriado- permanecerá cerrado. La entrada es libre y gratuita.
Un largo proceso
Durante mucho tiempo, la Bandera del Ejército de los Andes se exhibió en la planta baja de Casa de Gobierno, donde no era posible evitar una cierta exposición a la luz solar. Por eso, en 2009, el entonces gobernador Celso Jaque anunció que se iba a construir en el Parque Cívico el Paseo del Bicentenario y una sala subterránea para el estandarte. Sin embargo, concretar el proyecto no resultó sencillo.
Primero, el Colegio de Arquitectos denunció que no se había hecho una consulta pública y el Consejo de Patrimonio manifestó sus reparos a la obra. Cuando empezó el movimiento de suelo, la Fundación Cullunche, en nombre de varios vecinos, presentó un amparo porque se iban a talar varios árboles y ya se habían dañado algunos. Esto obligó a modificar el plan y adecuar la propuesta para conservar los ejemplares.
Además, se sumaron trabajos que no estaban previstos en el proyecto original, como la reconstrucción de las veredas de calle Peltier y la del costado sur de Pedro Molina, o el cambio del piso de la explanada principal de Casa de Gobierno.
Así, el presupuesto final de la obra llegó a los 23 millones de pesos, cuando en un primer momento se había hablado de una inversión de 8 a 10 millones.
Otros cambios en el paseo
La fuente oval del Parque Cívico fue restaurada a manera de un espejo de poca profundidad, con nuevos juegos de agua, y se le sumó una obra del escultor Roberto Rosas, que simboliza la libertad y el nacimiento de la patria. Además, se creó una pequeña fuente, un poco más ancha que una acequia y cubierta por una rejilla metálica, cerca del puente peatonal.
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