Descontrol calculado

Descontrol calculado
No va a ser la primera vez que en Mar del Plata haya concursos amañados; evaluadores que dirigen postulantes, jurados armados ideológicamente, “números puestos” de antemano y un largo etcétera. Esto se sabe, se calla, se esconde bajo la alfombra. Cada tanto, alguno explota. Eso sí: menos de los que debieran.
Ocupar cargos, ganar becas, conseguir un viaje, licitar una obra, titularizar, son todos objetivos que deberían pasar por procedimientos limpios, transparentes, mucho más cuando se trata de responsabilidades en ámbitos públicos donde los fondos son obtenidos de los bolsillos ciudadanos sin distinción. Pero existe una costumbre -patología, más bien- que lleva a dejar la decisión en manos del tándem “padrino-apadrinado”, desconociendo las bases mínimas de la ética en los procedimientos. Esta vez nos encontramos con irregularidades en el Consejo Escolar, y una denuncia llevada a cabo por la consejera de la UCR Claudia Píccolo, que contó a nuestro medio lo que sigue.

Noticias & Protagonistas: ¿Es verdad que a pesar de lo avanzado del año lectivo todavía hay cargos administrativos sin cubrirse por estar los concursos cuestionados?

Claudia Píccolo: Sí, lamentablemente una vez más tenemos que hablar de irregularidades: Acción Marplatense está haciendo cosas que no corresponden. En este caso hablo de un concurso cuya resolución data del año pasado, donde la Directora General de Escuelas tendrá que explicar por qué otorga cinco cargos administrativos pero sin llevar a cabo lo que exige el reglamento de la unidad técnica, que indica que el jurado debe integrarse por un secretario técnico concursado, cosa que nunca se hizo.

N&P: La falta de un funcionario es clave en el proceso. ¿No fue observada por el resto de los miembros del jurado?

CP: No, de ahí la gravedad de las sospechas. Ante esta situación, en el mes de mayo, a cinco días de resolverse en La Plata un expediente de la forma correcta, llegó una persona con una resolución firmada el día anterior por la Directora General de Escuelas, por entonces Silvina Gvirtz, designando un técnico interino. Esta forma de asumir no existe, porque no hay nada que permita que un secretario técnico ingrese de esa forma: debe hacerlo por concurso.

N&P: ¿Qué han hecho ustedes entonces?

CP: Hace dos años presentamos con el Frente para la Victoria un pedido para hacer ese concurso, pero acá estamos, con una persona puesta a dedo que responde a un diputado de turno. No es una cuestión política sino de transparencia, un concurso con expectativas justas para acceder a un trabajo. Tenemos alrededor de 900 inscriptos y se debe hacer el concurso correctamente, previsto en el Teatro Auditórium; como parte de la impugnación que hago en agosto, afirmo que quien tiene la idoneidad para juzgar a otro en su capacidad y competencia, debe pasar previamente por su propia validación.

N&P: ¿Usted dice que Acción Marplatense prefirió mirar para otro lado?

CP: Y, de hecho yo presenté un proyecto para que se fije fecha para el concurso y el bloque del oficialismo se abstuvo; tuvo que salir con aprobación de nuestro bloque y el del Frente para la Victoria. El pedido llegó a manos de la Secretaria de Educación el mismo día que renunció, así que la reemplazante, Lucía de León, deberá ser la que responda. Pero al mismo tiempo, Acción Marplatense pretendió cuestionar la aprobación del llamado a concurso.

N&P: ¿No da la sensación de que falta coherencia en la gestión?

CP: Creo que sí, tanto en ideas como en acción. Nosotros consideramos que no se podía dejar pasar las cosas tal como se estaban dando. Por eso llegamos a esta instancia; entendemos la necesidad del Consejo Escolar, hace falta más personal, pero no voy a aceptar que sea a través de irregularidades en convocatorias que no cumplieron con la reglamentación, que para eso existe.

Casi un estilo

Como suele pasar en la abrumadora mayoría de este tipo de casos, la cuestión formal suele dejarse de lado cuando se trata de otorgarle algún beneficio a alguien que pertenezca a las cercanías del poder. Muchas veces se hace difícil poder probarlo, son esas circunstancias en las que todos saben lo que ocurre porque ni siquiera se disimulan, pero que a la hora de plasmarlas en una denuncia se vuelven engorrosas, y sobran abogados inescrupulosos que hacen de la chicana un negocio cotidiano.

De todos modos, Claudia Píccolo insiste en su posición: “La gente merece respeto, transparencia, y yo no la veo. En los fundamentos de mi impugnación –explica-, hay pasos que hacen a todo concurso, como por ejemplo explicar la metodología, cuál es la fecha, los cargos a cubrir, en fin. Acá todo es a poncho, rápido y en sordina”. Esto es grave, porque evidentemente no se trata de cubrir un cargo en mesa de entradas sino el de personal técnico, es decir, un profesional específico del área.

“Pero todo es así – se queja la entrevistada-; hay instituciones que no tienen asegurado el inicio en el 2013, el CEF es un desastre, está lleno de guano de palomas porque ni siquiera taparon las ventanas rotas, a la Comisión de Infraestructura ya van dos veces que les desaparece el libro de registro… Así andamos, terminando nosotros como comisiones paralelas”, concluyó. Casi un estilo de la gestión Pulti.

Comentá la nota