San Juan.- La medida de fuerza de ayer fue declarada ilegal y eso significa que a los profesionales que adhirieron les van a descontar el día y los adicionales que dependen del presentismo.
La medida traerá como consecuencia inmediata, el descuento de días a los profesionales que adhirieron y el riesgo de tener alguna otra sanción que analice necesaria la dirección del hospital o el centro asistencial donde un médico haya cometido alguna transgresión.
Esto es así porque la Subsecretaría de Trabajo emitió una resolución calificando la medida de fuerza del gremio médico como ilegal, “por dos motivos que son por un lado la defectuosa titularidad, ya que por un lado, el Sindicato Médico tiene la categoría de ser una entidad simplemente inscripta y no cuenta con personería gremial y por lo tanto no está habilitada para convocar a paros”.
Según el director de Relaciones Laborales, Roberto Correa Esbry, “el segundo motivo, es por la modalidad elegida, ya que la medida de paro con asistencia a los lugares de trabajo y con realización de asambleas, no está reconocida en la Constitución Nacional como parte del derecho de huelga”.
Con esos argumentos, el empleador, en este caso el estado representado por el director del hospital o del centro de salud, puede interpretar como una transgresión alguna conducta particular de un profesional y adoptar medidas complementarias al descuento en el sueldo, del día no trabajado.
Además, Correa Esbry informó que “se le comunicó al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación, que es quien lleva el contralor de la vida interna de los gremios en el país, la resolución adoptada, con una intimación previa a deponer la actitud de concretar el paro que la Subsecretaría emitió apenas la institución comunicó su decisión el 14 de diciembre pasado”.
Esto podría derivar en alguna sanción de parte del Ministerio nacional al gremio o representar una traba en su trámite de aprobación de la personería gremial, que aún no consigue el Sindicato Médico.
El acatamiento
Desde las esferas oficiales los cálculos sobre el acatamiento al paro era muy diferente a las estimaciones del gremio. Algo que es muy común en cada medida de fuerza que cualquier institución del ámbito del estado lleva adelante.
En todo caso, el dato de importancia es saber en cuanto afecto a la Salud Pública y a partir de allí a los derechos de los ciudadanos al acceso a la salud, que es el derecho constitucional que un paro de esta naturaleza lesiona.
Bajo ese parámetro, el paro en el Hospital Rawson “fue importante pero no afectó al servicio de Urgencias, Pediatría y cirugía vascular donde se colocaron algunos marcapasos y algunas operaciones importantes como la que realizó un experto venido de los Estados Unidos que se ha quedado maravillado de la dimensión del Hospital Rawson”, dijo el ministro Oscar Balverdi.
Para el responsable de la cartera de Salud, “hay actitudes que deben saberse y no se si no deberían tener alguna sanción, porque por ejemplo el doctor José Vignoli del Servicio de Cirugía y el doctor Javier Quesada del Servicio de Traumatología, no anotaron las operaciones y de ése modo causaron un perjuicio a los médicos que querían ejercer su derecho a trabajar y cumplir con su obligación y por el otro lado dejaron a los pacientes internados a la espera de poder ser operados, cuando ya podrían tener una solución a sus problemas de salud”.
Siempre con foco en el funcionamiento de los servicios de Salud Pública, “en el Hospital Marcial Quiroga los servicios de Oftalmología, Oncología y Pediatría fueron normales”, según el ministro, mientras que en el Hospital de Caucete “no trabajaron el pediatra, el ginecólogo, el traumatólogo y un profesional de Clínica Médica”, mientras que “el resto del servicio fue normal.
Según Balverdi, “en todos los puestos sanitarios de la provincia y los centros de salud de la periferia, la atención fue normal y sin interrupciones, lo que significa que no se vio afectada la salud pública por esta medida ilegal”, por lo que el ministro agradeció “a todos los profesionales que entendieron bien y que saben que estamos dispuestos a corregir los errores que haya y a recibir todos los aportes que se puedan hacer”, pero que “no estamos dispuestos a tolerar el conflicto por el conflicto mismo”.


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