La Presidenta percibe "intereses electorales" detrás de las quejas
La frase pasó como una más en los pasillos del Museo de Arte de Rio de Janeiro, a metros de la sala 7, donde la Presidenta acababa de tener la reunión bilateral con Lula, en medio de gestos y anuncios. Pero la mención aislada sobre "los intereses electorales" no era una frase casual.
Al contrario. Aquí fue uno de los ejes central de un juego de desconfianzas entre las comitivas de Brasil y la Argentina, en medio de una cumbre dedicada a otros temas, llena de cruces por los conflictos en el intercambio bilateral.
"No es casual que, en medio de la campaña electoral brasilera, surjan algunas declaraciones", se confesó ante LA NACION, durante un intervalo de la cumbre, una alta fuente oficial.
En el Gobierno sospechan que en los reclamos de algunos funcionarios hay algo más que sólo una queja económica. En rigor, antes de la reunión bilateral, en la comitiva hacían interpretaciones sobre la política interna brasileña. Lo relacionaban con los pedidos constantes del principal candidato opositor, José Serra, para que Brasil sea más duro con la Argentina ante las trabas a las importaciones.
"Como los opositores le achacan al gobierno que es muy flexible con nosotros, parece que algunos sobreactúan enojos", insistían ayer en la delegación.
El comentario era una referencia directa al canciller brasileño, Celso Amorim, que no participó del encuentro bilateral y ayer dijo que las restricciones "traerán consecuencias" para la Argentina. Y que, después de los anuncios de Cristina Kirchner, habló de una "solución negociada" y mantuvo su mirada crítica.
En espera
La desconfianza es mutua. Anoche, en el gobierno de Brasil ningún participante de la reunión entre los presidentes quería hablar sobre la cuestión. Y en los últimos días, en reserva, varios funcionarios prometieron "esperar" para confiar en los anuncios, aunque reconocieron el "gesto argentino".
Temen que, como ocurrió en noviembre del año pasado, las promesas contra las restricciones terminen en sólo en eso.
Toda esa polémica, sin embargo, aquí se mantiene como un juego de influencias lejos de la esfera pública. Los principales medios mencionaron en los últimos días el tema del conflicto con la Argentina. Ayer lo hicieron sólo de forma aislada, más concentrados en la tensión del gobierno de Lula con Estados Unidos por Irán. Sólo ayer hubo una excepción, en un curioso artículo en el diario O Estado do Sao Paulo .
"No existen barreras, si los super prefieren comprar acá, no podemos hacer nada", cita el diario, en boca del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Eso le habría dicho el funcionario argentino a "una fuente diplomática brasileña". Según el mismo artículo, su sola palabra habría alcanzado para inhibir a los grandes supermercadistas de comprar productos de Brasil.


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