Aunque un refrán de la política vernácula sostiene que cuando parecen pelear, en realidad los peronistas están reproduciéndose, las turbulencias en el interior del bloque de diputados del oficialismo hablan más de odios que de amores.
Nadie apoyó la queja de Abraham y no solo eso: en privado, varios miembros de la bancada justicialista confiaron que el asunto los tomó por sorpresa porque no se habló en la reunión de bloque. Otros no tardaron en aclarar que la virulenta descarga de Abraham contra Eduardo Cammuso –diputado del Frente Primero Jujuy y directivo del Dos- es expresión de un problema personal del que no forman parte y además, que fue un bochorno salir a atacar a medios de difusión minutos antes que la Cámara aprobara un repudio a toda agresión a la libertad de expresión.
Pero esas no son las únicas confidencias que trascienden los gruesos muros de la Casa de Piedra. "En el bloque el ambiente está muy tirante", reveló a El Libertario una fuente bien informada, la que agregó que a Rubén Rivarola –presidente de la bancada- se le hace cada día más difícil conducir el barco por la indocilidad que muestran varios diputados. Como ocurrió en tiempos de su antecesor, Vicente "Bicho" Condorí, las supuestas órdenes de "Waaaaaalterrr!" son recibidas con desconfianza.
Además, las que se señalan como inconmensurables aspiraciones de Rivarola y su grupo, generan permanentes cortocircuitos con otros sectores del PJ que se sienten amenazados y están a la defensiva, explicó la fuente.
Mientras tanto, se supo que desde el Olimpo Eduardo Fellner lanzó ofrendas algo tranquilizadoras. La conducción conocida como la Mesa de los Cinco –que integraban el mismo Fellner, Barrionuevo, Segura, Jenefes y Rivarola-, ya es historia –le dijo el ex gobernador a un grupo de acólitos- y más: él no está dispuesto a regalar espacio alguno.



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