La desconfianza en España crece tras el rescate de Bankia

Volvieron a instalarse en la UE los temores a un colapso financiero; Rajoy anuncia hoy reformas

MADRID.- La nacionalización de Bankia , el cuarto banco de crédito de España, trajo ayer nuevos dolores de cabeza al gobierno de Mariano Rajoy y, también, sumó presión de la Unión Europea (UE) para hacer más transparente el deteriorado sistema financiero local.

A pesar de que la Bolsa registró ayer un rebote récord del 3,42% y llevó cierta tranquilidad a los mercados locales, en Bruselas las dudas sobre la eficacia y conveniencia de inyectar dinero público en Bankia no dejaron de crecer. Esta sensación de incertidumbre ni siquiera fue aplacada por el anuncio de reforma del sistema bancario por parte del Palacio de la Moncloa, previsto para la tarde de hoy.

De hecho, en la UE se analiza pedirle al ministro de Economía español, Luis de Guindos, que lleve adelante una valoración independiente de los activos inmobiliarios en poder del sector financiero español, ante la pérdida de confianza en las estimaciones oficiales. Este pedido se formalizaría el lunes, en una reunión programada de los titulares de la cartera de finanzas del bloque, donde el "blanqueo" de la difícil situación española pos-intervención de Bankia estará entre los principales temas.

La preocupación de los gobiernos europeos no sólo se limitaría a la crisis de Bankia, sino a las implicaciones que ese caso podría acarrear para los demás bancos del país.

El hecho de que esa entidad haya sido la octava en necesitar un rescate desde 2008 llevó, además, a instalar nuevamente el temor de una debacle bancaria que lleve al colapso a todo el sistema económico y financiero español.

Por esta razón, los rumores sobre un posible rescate financiero de España cobraron ayer fuerza en Bruselas. En ese sentido, no parece casual que la organización del encuentro de ministros de la zona euro haya incluido en el orden del día a España junto a dos países ya rescatados de la región: Irlanda y Portugal.

Además, el Banco Central Europeo (BCE) trazó ayer, en un informe, una inquietante comparación entre las crisis de Irlanda y España. Tras destacar que la deuda de los hogares españoles equivale a un 130% de su PBI (contra la media europea del 65%), y que, tal como Irlanda, sufre un fuerte ajuste tras un boom inmobiliario, consideró más rápida la reacción irlandesa que la española. "Mientras la corrección de Irlanda ha sido significativa, la sobrevaloración de los precios de las viviendas españolas ha sido corregida más gradualmente", asegura el trabajo, que destaca una de las mayores críticas que pesan sobre el difícil escenario español.

Por otra parte, la agencia Standard & Poor's también manifestó su escepticismo sobre la operación del ingreso del Estado español en el capital de la matriz de Bankia, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA).

En consecuencia, la calificadora de riesgo mantuvo en revisión, con perspectiva negativa, el ranking de ambas entidades. BFA ya se encuentra en BB-, la categoría de "bono basura", mientras que su filial Bankia, de la que tiene el 43,5% de sus acciones, está apenas a un peldaño de caer en la misma categoría (BBB-).

En la mañana de ayer, S&P explicó que este pronóstico pesimista se debe a que la nacionalización de BFA "aumenta la incertidumbre sobre la fortaleza financiera y la dirección estratégica futura" del banco.

Futuro

No obstante, una parte importante del futuro a corto y mediano plazo de Bankia y del resto de la banca española se jugará hoy en la Moncloa. Allí, la atención del país y la de la UE estarán pendientes de los anuncios que realizará el gobierno de Rajoy sobre las provisiones bancarias, es decir, de las reservas de dinero que establecerán las autoridades nacionales para cubrir eventuales pérdidas.

De acuerdo con la opinión de diversos analistas, será de vital importancia para España que el gobierno amplíe estas provisiones no sólo a las viviendas "trabadas" en los bancos, sino también a todos sus activos, para evitar nuevos riesgos de falta de financiación.

Pero, por otro lado, una posible ampliación de las provisiones también pondría al descubierto la "real" capacidad financiera de España. Es decir, si el sistema puede afrontar por sí mismo esta exigencia o si, como ya se teme, debería acudir a un rescate financiero externo..

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