Es porque no se despejan las dudas sobre el plan de estabilización anunciado por la Unión Europea. Y no convencen tampoco los programas de ajuste lanzados por los países con mayores problemas. Madrid, la mayor caída con un -6,64%.
El euro ofreció otra vez un triste espectáculo, con una cotización que perforó la relación de 1,24 con el dólar y llegó a un mínimo de 1,236 para trepar después fatigosamente. La desconfianza aplastó a las bolsas, sobre todo a las del área mediterránea. Las perdidas más contenidas fueron las de Zurich, -2,23%, Frankfurt -3,12% y Amsterdam -3,13%.
Al número uno de la Deutsche Bank, Josef Ackerman, le fue atribuido el título de campeón de la imprudencia, después que expresó sus dudas de que Grecia, pueda reembolsar íntegramente su enorme deuda. Ackerman agregó que no había otro remedio que estabilizar a Grecia para "evitar un colapso" que podría contagiar a la Eurozona de 16 países, que adoptan el euro como moneda única.
La primera ministra alemana Angela Merkel confirmó que "la situación es muy grave", pero que para Alemania "las cosas serían mucho peores sin la Unión Europea". Estas afirmaciones que demuestran el desconcierto que vive Alemania, el que tendría que ser el país líder de la Eurozona, insufló más pesimismo.
En Italia los títulos bancarios cayeron sin remedio, mientras circulaba un informe de expertos del Credit Suisse en el que se afirma que los bancos europeos perderán 240 mil millones de euros por las medidas adoptadas y en estudio para hacer más rígidos los controles sobre las actividades financieras.
La búsqueda de inversiones seguras empujo al bien refugio por excelencia. El oro arañó la cotización de 1.250 dólares la onza de 31,1 gramos, con gran demanda de los mercados europeos.
Los especialistas siguen señalando la poca calidad de fondo de las resoluciones de estabilización adoptadas el domingo pasado. Medidas chatamente coyunturales, sin un proyecto estratégico. Dante Roscini, profesor de la Harvard Bussiness School de Boston, dijo al "Sole 24 Ore" de Milán que "el euro es como un chico que está en el medio de una tempestad".
"Diez años para una divisa son nada. Una moneda que no puede contar con políticas económicas coordinadas es casi un experimento", destacó Roscini. El economista puso de relieve lo que todos reclaman: que haya una coordinación de las políticas fiscales para darle más consistencia al euro.
Todos los especialistas están convencidos de que el euro es indispensable y que sin la moneda única europea la crisis global habría golpeado mucho más a Europa. Pero los mercados se muestran también psicológicamente muy frágiles. Además, muchos grandes protagonistas de los mercados, especialmente los especuladores, ayudaron al viernes negro de ayer realizando las ganancias que hicieron en los primeros días de la semana tras el anuncio de las medidas en defensa del euro.
La incertidumbre es ahora muy grande porque las medidas disciplinarias que exigen las autoridades de la Eurozona y de la Unión Europea para controlar los enormes déficit acumulados en el último año y medio debido a la crisis global, y el crecimiento del total de la deuda pública, están creando las premisas de fuertes reacciones sociales en los países más afectados y un acogotamiento inevitable de los débiles índices de recuperación del crecimiento de las economías que podrían llevar a un estancamiento o a la recesión. España volvió al centro de la atención debido a que la Bolsa de Madrid encabezó la caída generalizada con un -6,64%.
Las pérdidas anuales de la Bolsa madrileña subieron ayer al 21,99 %. Uno de los rumores que más nerviosismo causó indicó que el Banco Central Europeo había decidido dejar de comprar deuda española o italiana. En su peor momento, el nivel de las cotizaciones cayó un 7%. El sector bancario sufrió algunos de las peores bajas, con caídas fuertes del Santander, Bilbao y Popular. Este último de los grandes bancos perdió el 8,60%.

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