Fin del descanso para los líderes europeos: vuelven los nervios

Fin del descanso para los líderes europeos: vuelven los nervios
Esta semana comienza un período que puede ser decisivo para el futuro del bloque

Por Luisa Corradini |

PARIS.- Los líderes de la Unión Europea (UE) probablemente necesitarán consumir cantidades enormes de Lexotanil para superar el nerviosismo que los vuelve a acosar desde esta semana al observar el cuadro clínico del bloque.

Al regresar, esta semana, de sus vacaciones, encontraron a un enfermo totalmente descompensado: todos los parámetros son alarmantes, pero el paciente respira y, de vez en cuando, guiña un ojo para mostrar que sigue vivo. Los médicos que se reúnen en su cabecera se dividen entre quienes pronostican su muerte inminente y aquellos que confían en su recuperación, que puede demorar 20 años.

Ese es el cuadro desconcertante que sorprendió a los líderes europeos cuando se sumergieron nuevamente en la atmósfera espesa de la crisis y reencontraron esa paradoja que los economistas no alcanzan a explicar ni son capaces de resolver: la UE, primera potencia económica mundial con un PBI total de 19,3 billones de dólares, vive desde 2010 paralizada por la crisis de la deuda, que consume parte de sus recursos y todas sus energías.

Aunque es un motor vital que mueve un tercio de la actividad mundial, su economía no consigue salir de punto muerto, sus industrias producen en cámara lenta, las exportaciones caen vertiginosamente, las multinacionales retiran sus activos, el desempleo afecta a 18 millones de personas -y está destruyendo a toda una generación de jóvenes- y la recesión agobia a cinco países de la región: Grecia, España, Gran Bretaña, Italia y Malta.

Francia, segunda potencia regional, cerró los últimos dos trimestres con crecimiento cero, y el verdadero motor de la zona, Alemania, empieza a mostrar alarmantes indicios de debilitamiento: en el segundo trimestre creció apenas 0,3% y todos sus indicadores empiezan a titilar en rojo.

En ese contexto, el arco de 16 meses que se abre ahora hasta fines de 2013 no sólo será crucial para el futuro de la economía europea, sino que sellará el futuro de algunos dirigentes.

La canciller alemana, Angela Merkel, que volvió bronceada de los Alpes, se reunirá mañana con el presidente francés, François Hollande. Ambos se encontrarán luego con el primer ministro griego, Antonis Samaras. En septiembre de 2013, Merkel enfrentará la prueba de las urnas, pero la dilatación de las crisis del euro y de la deuda amenazan con enviarla al destierro político tras esos cruciales comicios.

¿Merkel aceptará perder el poder por salvar a Grecia o preferirá dejar que ese país entre en default si eso le permite mantenerse en el gobierno durante otros cuatro años?

Exigencias

Después de cinco años sucesivos en recesión, con un repliegue del PBI de 7% este año y un desempleo de 24%, el gobierno griego debe identificar 17.000 millones de dólares de recortes para 2013-2014 y nuevas medidas de austeridad para responder a las exigencias de la troika integrada por la UE, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La situación es aún peor para España, que recibió la promesa de una ayuda de 125.000 millones de dólares para socorrer a un sistema bancario que arrastra un pasivo de 250.000 millones. El paquete de reformas por valor de 81.000 millones de dólares, anunciado por el gobierno de Mariano Rajoy, parece escaso para evitar la bancarrota de las regiones, que acumulan una deuda de 175.000 millones, y hacer frente a los 71.000 millones de vencimientos que tiene el Tesoro español hasta fin de año, más los 120.000 millones previstos para el primer semestre de 2013.

En un país que recauda cada vez menos recursos fiscales, debido a la recesión, la carga de la deuda pasó de 10,9% de los gastos del gobierno en 2010 a 14,4% en 2012. Rajoy parece decidido a pedir el rescate. Pero el salvataje blando que urdió su ministro de Economía, Luis de Guindos, pretende evitar las condiciones draconianas que asfixian a los otros países que utilizaron planes similares (Grecia, Irlanda y Portugal).

Después de ver cómo están golpeando a Rajoy, el jefe del gobierno italiano, Mario Monti, decidió poner sus barbas en remojo. Su país, que tiene elecciones en el primer semestre de 2013, mira con atención qué hará España para ver si también debe refugiarse bajo el paraguas de Europa a fin de reestructurar la deuda de 2,3 billones de dólares, cifra que representa 123% del PBI nacional. Monti, que aplicó duras medidas de austeridad a todos los sectores, no consigue sacar al país de la recesión.

La situación más difícil será para François Hollande, que deberá realizar recortes presupuestarios por 33.000 millones de dólares para reducir su déficit a 3% del PBI en un país con más de 10% de desempleo, una economía que registró dos trimestres de crecimiento nulo y un sector industrial que no cesa de despedir, cerrar fábricas y deslocalizar..

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