Los intendentes de la primera sección electoral y algunos invitados extra fueron convocados por Alberto Descalzo con la excusa de un brindis de fin de año.
Allí estuvieron Raúl Othacehé (Merlo), Joaquín De la Torre (San Miguel), Sergio Massa (Tigre), Hugo Curto (Tres de Febrero), Luis Acuña (Hurlingham) y Mariano West (Moreno). También participaron Carlos Selva (Mercedes), Juan Antonio Delfino (Suipacha), Santiago Magiotti (Navarro), Humberto Zúccaro (Pilar), Juan Pablo Anghileri (General Rodríguez), Sandro Guzmán (Escobar) y Gabriel Katopodis (San Martín), además de legisladores provinciales.
A la reunión de camaradería, pero con un fuerte peso político, también asistió la flamante presidenta del Partido Justicialista de la Provincia, Cristina Álvarez Rodríguez, quien asumió ese cargo luego de la renuncia de Hugo Moyano.
Para un peronista nada mejor
La reunión, por fuera del objetivo liviano de despedir el año, intentó funcionar como aglutinador de sectores afines al Gobierno Nacional, y aquellos que conformaron tiempo atrás, el denominado grupo de los ocho, que tuvo en Massa su referente mas importante.
Otro de los objetivos implícitos, era dialogar respecto de las intentonas de Moyano por poner condiciones al vínculo con la Rosada, y cierta tensión entre las huestes del vicegobernador Gabriel Mariotto y el jefe provincial Daniel Scioli.
Sobre la exasperación mostrada por Moyano en su discurso por el día del camionero en el estadio de Huracán, ya había opinado Descalzo en los medios de prensa. Moyano estimó en aquella oportunidad que renunciaba al PJ bonaerense por ser “una cáscara vacía”.
Descalzo respondió que, “Si es una cáscara vacía, algo de responsabilidad debe tener, porque él mismo lo conducía”.
En la cena que se llevó a cabo el miércoles anterior, antes de tocar temas ásperos, sucedió el brindis y una entrega de plaquetas a los jefes comunales de Merlo, Raul Othacehé y de Tres de Febrero, Hugo Curto, como reconocimiento por haberse mantenido 20 años al frente de sus distritos.
Pasada la hora del postre, los intendentes que aun seguían en el lugar discurrieron sobre el futuro del partido, su apoyo al gobierno y la no intromisión en disputas sectoriales, como la de Moyano con el Ejecutivo Nacional o la del sector de Mariotto con Scioli.
El encuentro sirvió también para limar las asperezas pasadas entre los intendentes de la primera sección electoral, sobre todo, aquellas surgidas de la conformación de un grupo de intermedia disidencia, como el mencionado de los ocho.
Una vez puestos en común los desencuentros, los jefes comunales acordaron reforzar los vínculos estratégicos entre ellos, ganar fuerza dentro del movimiento nacional, y poder influir, cuando se discuta la reforma a la Ley Orgánica de las Municipalidades, para que se incluyan medidas que garanticen mas autonomía municipal, un viejo anhelo de mucho de los allí presentes.
Si bien la asunción de Álvarez Rodríguez al frente del PJ, devuelve el poder del sello a una funcionaria de Scioli, su presidencia puede ser mas permeable al sector de los intendentes, sobre todo de la primera sección, ya que la mandataria proviene de Escobar. Y al mismo tiempo, corre a Moyano de la posición dominante dentro del partido, que, mas allá de haberle correspondido en su momento por cuestiones de sucesión, fue resistida por los jefes comunales.
Vale recordar, que ese puesto era del ex intendente de La Matanza, Alberto Balestrini, carismático y aglutinador líder político entre diferentes sectores del peronismo provincial y con muy buena relación con los jefes distritales. Accidentado el vicegobernador, (sufrió un accidente cerebro bascular), Moyano, a quien Néstor Kirchner había otorgado la vicepresidencia primera del partido para tener a todos los sectores dentro del PJ, asumió el cargo, aunque con resistencia de otros sectores.
El encuentro terminó pasada la una de la mañana con el acuerdo de continuar las conversaciones y reagrupar las fuerzas de los intendentes.

















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