Los cortes de calles de los estudiantes provocaron un caos en la ciudad y las explicaciones tras el derrumbe del boliche de Palermo resultaron contradictorias. Mientras el discurso oficial habla de “politización de la tragedia y de los alumnos secundarios”, la oposición ya piensa en exigir una interpelación al Jefe de Gabinete, y en el interior del gobierno, son varios los que también miran hacia Rodríguez Larreta.
Más aún, Mauricio Macri ratificó que no recibirá a los alumnos que encabezan las tomas y su ministro de Educación Esteban Bullrich hizo referencia al tema como un hecho que propicia “un futuro de piqueteros”.
Por toda respuesta al problema que se profundizó hoy -con la toma de 28 escuelas y los cortes de calles por horas, como el de Acoyte y Rivadavia- desde el gobierno porteño informaron que Bullrich (junto al director de Infraestructura Claudio Viola y el Subsecretario de Gestión Económica Mario Terzano) mantuvo reuniones con las comunidades educativas de las escuelas Normales Número 3 y 7.
Michetti complicó aún más el escenario, cuando con su verborragia twittera, convocó a los chicos a colaborar ellos mismos con la reconstrucción de sus escuelas. Una recomendación que generó mucha polémica en la web.
Por todo este desborde, desde el PRO, cada vez son más los que en voz baja, apuntan al jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta por la presunta ineficacia política para resolver estos conflictos.
Le facturan haber sido quien impulsó la designación de Estéban Bullrich en Educación y cuestionan que no se haya resuelto el problema cuando las ecuelas tomadas no superaban los dedos de una mano.
Pero la situación no es tan sencilla. "Es fácil criticar a Larreta porque se mete en todo y es el que más funcionarios nombra, pero la verdad es que es el único que tiene todo el gobierno en la cabeza, en todo caso el problema es que no hay más Larretas y sobre todo, que no tenemos un Larreta en la política", afirmó a LPO una fuente del gobierno macrista.
Es que una vez más, lo que se observa es un serio déficit político (ver nota adjunta). Con una visión gerencial del manejo d ela cosa pública, los dirigentes del PRO suelen chocarse contra la pared cuando ingresan en dinámicas políticas.
“Al menos por ahora, nadie en la oposición está logrando capitalizar este caos”, se consuelan en el interior del PRO, a la vista de encuestas que si bien denotan una baja en la imagen positiva del Jefe de Gobierno, no repercuten positivamente en ninguno de los otros posibles candidatos porteños.
Lo que dejó el derrumbe de Palermo
También desde el interior del gobierno, miran a Rodríguez Larreta por las contradicciones y los “agujeros negros” en las respuestas brindadas por la Agencia de Control, luego del derrumbe del local Beara.
El lunes, ante los diputados, el responsable del organismo, Javier Ibañez, dijo que no creía que el entre-piso se hubiera caído por una sobrecarga (contradiciendo al Jefe de Gabinete, que desde un primer momento culpó al dueño del local por la “mala utilización del espacio”). Por su parte, el Director de Habilitaciones Martín Farrell se quedó sin palabras ante la presentación de una nota interna del organismo que en agosto de 2009, pedía que no se le otorgara la habilitación a Beara por sucesivos incumplimientos de los dueños del local.
Por esta cuestión, desde el lunes, está presentado en la Legislatura un Pedido de Interpelación al ministro de Seguridad y Justicia Guillermo Montenegro (propuesto por el ibarrista Eduardo Epzsteyn, y acompañado por el kichnerista Juan Cabandié, y los cercanos a Pino Solanas, Martín Hourest y Fabio Basteiro).
Asimismo, los diputados de la oposición evaluaban también sumar un Pedido de Interpelación al Jefe de Gabinete, porque históricamente los funcionarios de la Agencia de Control respondieron a él.
"Sólo se trata de una utilización política de la tragedia", le dijo a LPO el Vicepresidente Primero de la Legislatura porteña, Oscar Moscariello.
Sin embargo, según comentaron fuentes legislativas, en los próximos días, podría haber un escándalo con la entrega de la Resoluciones 1010 (un permiso de excepción que le permite a los bares y a los restaurantes brindar shows y recitales, en forma ocasional, aun cuando no cumplen con las normas más estrictas que se les exige a los boliches).
De acuerdo a las últimas versiones, un bar de Costanera Norte habría recibido 90 Resoluciones 1010, sólo desde 2008 hasta ahora. Y otros lugares de Palermo tan importantes como el Tatterstal, también estarían en infracción con respecto a las normas de seguridad que la ley exige para los boliches, tras el incendio de Cromagnon.







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