La ciudad avanza en sintonía con las políticas internacionales tendientes a mejorar la calidad de vida de sus vecinos y disminuir el consumo de alcohol, como así también, del cigarrillo.
La Argentina es el segundo país con más médicos por habitante, detrás de Italia, con un médico cada 200 personas. Este promedio supera a Brasil que cuenta con uno cada 780 o incluso el de España con 240, Alemania con 290, Francia con 330, o Estados Unidos con 360 habitantes por médico. Sin embargo, son notorias las asimetrías en distribución geográfica interna del país. Mientras en la ciudad de Buenos Aires, hay un profesional de la salud cada 30 vecinos, en muchas provincias se supera ampliamente el promedio oficial. Por ejemplo, en Misiones se encuentra un médico cada 800 habitantes; en Santiago del Estero, uno cada 670 o en Formosa, uno cada 900 según un estudio realizado por la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (Acami).
Otra paradoja que se da en Argentina es que, pese a poseer una alta densidad de médicos por habitantes, existen demoras para obtener un turno con muchos especialistas.
La salud en el mundo
Según las estadísticas 2011 desarrolladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el mundo ha realizado un avance en sus indicadores referidos a la salud, pero con grandes asimetrías regionales. Se estima que aún existen 115 millones de menores de 5 años con un peso por debajo del normal, concentrados principalmente en Africa y Asia. Del mismo modo 178 millones de niños poseen parámetros de nutrición demasiado bajos en comparación con estándares de crecimiento óptimos.
La mortalidad infantil ha pasado de 12 millones a principios de la década de 1990, a 8 millones en 2009, siendo la más alta en Africa con 127 por mil nacidos vivos, cuando en 1989 era de 89 por mil. En el 40% de los casos la muerte ocurre en los 28 días posteriores al nacimiento. La neumonía y las enfermedades diarreicas son los principales causales de muertes infantiles.
Existe una seria deficiencia en los países en desarrollo relacionada con una baja disponibilidad, y costos altos, para acceder a medicinas consideradas esenciales. El avance en la ley de genéricos en nuestro país fue un gran paso para revertir esta problemática internacional.
La salud en Argentina
El país ocupa el puesto número 49 sobre 191 países en su desempeño general del sistema de salud según la OMS. El sistema vigente es el resultante de la eficaz combinación de salud pública, obras sociales y sector privado. Mientras que un 37% de la población se atiende a través del servicio público gratuito, un 63% lo hace a través de obras sociales y servicios privados.
La población argentina se encuentra compuesta por 40 millones de habitantes, con una tasa bruta de natalidad del 18,6 por mil y de mortalidad del 7,6 por mil dando un crecimiento poblacional positivo de 11 por mil. La tasa de mortalidad infantil es inferior al 12 por mil. En 2009 nacieron 745.000 argentinos, y murieron sólo 304.000.
El Mal de Chagas llamativamente afecta a casi 3 millones de argentinos, sobre todo en el norte del país. La tuberculosis registra 26 casos por cada 100.000 habitantes; mientras que el HIV-SIDA se ha propagado, según estimaciones oficiales, a alrededor de 150.000 infectados. De estos, un 65% desconocería su situación.
La esperanza de vida actual promedio es de 75 años, siendo 71 para los hombres y 79 años para las mujeres.
Nocturnidad en la ciudad
Es una tendencia creciente en el mundo el aumento del consumo de alcohol entre los más jóvenes. Según la OMS en 2004 causó la muerte de 2,5 millones de personas, siendo 320.000 jóvenes entre 15 y 29 años de edad. La estrategia sugerida para frenar dicha expansión consiste en reducir las publicidades, aumentar el precio de las bebidas y el desarrollo de políticas de prevención del consumo entre conductores. Del mismo modo se propone la implementación de un sistema nacional de impuestos específicos para el alcohol, acompañado de un sistema de control y castigos efectivos.
En la ciudad se están realizando avances al respecto. Son de público conocimiento las restricciones existentes en el funcionamiento de locales nocturnos y venta de bebidas alcohólicas, estableciendo límites horarios y severas penas.
El desafío a superar es poder materializar dichas políticas en un cambio cultural sostenido en el tiempo que no afecte el desarrollo comercial del sector, dado que Mar del Plata es una ciudad turística, ni perjudique el bienestar de los vecinos. En los países desarrollados del mundo, los jóvenes difícilmente extienden su tiempo de recreación luego de las 3.30 de la mañana. Pero a diferencia de Argentina, comienzan sus salidas mucho más temprano.
De ahí las propuestas oficiales de poner como tope horario de ingreso a los locales bailables, las 2 de la mañana, con un cierre a las 5.30 pudiendo hacerse extensivo a las 6.30 por razones estacionales. Existen algunos casos polémicos, como es la prohibición del delivery de bebidas alcohólicas entre las 21 y las 10 del día siguiente. Los locales de venta de pizza y empanadas contaban como una de sus principales fuentes de ingresos el expendio de cerveza asociado a la tradicional comida.
Otra medida a destacar es la declaración de Mar del Plata como ciudad libre de humo, prohibiéndose fumar en todos los espacios cerrados con acceso público. Esto abarca lugares donde se ejerce algún tipo de actividad comercial, recreativa, cultural o deportiva, administrativa, financiera y educativa. El objetivo principal es defender la salud de los fumadores pasivos.
Muchos ciudadanos cuestionan estas medidas, considerando este tipo de políticas una intromisión en sus hábitos privados. Sin embargo basta remitirnos a nuestra ley suprema para evaluar la legalidad y legitimidad de las mismas. Hoy más que nunca, debemos recordar lo que establece la Constitución Nacional en su artículo 19: "Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe".
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