El Desamparados de la gente

El Desamparados de la gente
La versión del domingo rozó el ideal pretendido por el público víbora. Estuvo ordenado defensivamente, fue criterioso para manejar la pelota y contundente para marcar en la red rival.
Hizo todo fácil. La primera que tuvo no la desperdició y a partir de allí manejó el partido a su gusto y placer. Desamparados logró el desahogo que buscaba ante Rivadavia de Lincoln, el domingo pasado en el Bicentenario, al golear 5-1 a un equipo que en la previa venía con números importantes. El Rojo era el equipo más goleador del campeonato, pero el conjunto de Andrés Villafañe no lo dejó ni acomodarse en la cancha para que plasmara su juego.

El Puyutano se olvidó rápidamente de las cosas que había hecho mal en las primeras cuatro fechas. El cambio de dibujo le dio réditos de manera inmediata al DT. En este inicio de temporada pasó del 4-4-2 de las primeras tres jornadas, al 4-4-1-1 en la anterior, y al 4-3-1-2 del domingo. Fue una apuesta ofensiva que le dio resultados ante Rivadavia. El equipo fue agresivo, pero no perdió el equilibrio.

El gol tempranero le ayudó a ganar en confianza y tranquilidad. Con eso, los nudos por la necesidad de ganar se desataron. La búsqueda del gol pasó a ser una obligación del rival y la línea de cuatro, salvo algunos desacoples en los primeros minutos cuando la visita salió desesperadamente a buscar la igualdad, no pasó sobresaltos. Se mostró ordenada, y el hecho de que no hicieran falta tanto las proyecciones de Corvalán y Parisi le dieron firmeza. En este sentido Barth se mostró sólido como siempre por arriba sobre todo.

Otro punto para destacar fue el manejo criterioso que tuvo Sportivo con la pelota. A Emmanuel Campo no le pesó nunca ser el único volante central, estuvo bien en la marca y muy certero en la distribución del balón a la hora de encarar hacia el terreno rival. Ahí Ibáñez se mostró siempre y fue el conductor que este equipo necesitaba.

En el plano ofensivo se vio lo mejor. El gol era una materia pendiente para el Víbora en el arranque. Había convertido en una proporción ínfima al lado de lo que generaba y eso comenzaba a ser una preocupación. Ante los linqueños fue contundente y además anotaron los delanteros, que no es poca cosa.

En Puyuta la gente está feliz. Desamparados ganó, gustó y goleó. Ahora viene lo más difícil: mantener el nivel.

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