Solo cuenta con seis empleados judiciales. Están de turno todos los días del año y no tienen receso por feria judicial. Reclaman un centro de rehabilitación de adictos y una alcaldía para los detenidos, que derivan a otras ciudades.
Se supone que la lucha contra el narcotráfico es una prioridad nacional. Pero en las trincheras, en las primeras líneas que combaten a ingeniosas y poderosas organizaciones que trafican estupefacientes, los datos empíricos parecen sugerir otra cosa. La vecina Bolivia superó a Colombia en la producción de cocaína y casi la totalidad de esa droga que ingresa al país, lo hace por Salta. Inteligencia de la Policía de la Provincia, según informó este medio, detectó mayor movimiento narco en la frontera desde que Gendarmería Nacional trasladó su base operativa desde Salvador Mazza hasta Aguaray en enero y funcionarios locales pidieron que se revise la medida. El órgano que más investigaciones disparó y que más denuncias promovió contra narcotraficantes también está en Salta, pero tiene pocas herramientas y un personal saturado que está de turno las 24 horas de los 365 días del año.
En Salta hay tres fiscalías federales que dependen de la Ministerio Público Fiscal de la Nación, a cargo del procurador general. La fiscalía responde por los delitos federales, desde secuestros extorsivos, trata de personas o contrabando. Pero el ilícito por excelencia en la zona es el tráfico de estupefacientes. “Son al menos el 70% de las causas. La mayoría de ese porcentaje son casos de bocas de expendio en los barrios de la jurisdicción, pero también es muy importante el número de cargamentos de droga interceptados. Es muy común dar con 10, 15, 20, 100 kilos de cocaína, como si nada”, aseguró el fiscal federal de Orán, responsable del 80% de los pedidos de elevación a juicio que tiene el Tribunal Oral de Salta. “Llama la atención que anuncien la creación de nuevas secretarías para juzgados y que nunca se hable de la fiscalía. El juzgado lo necesita, pero acá estamos en estado de abandono”.
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