Una mujer, con su pequeño hijo, tuvo que abandonar una vivienda de la calle Cabo de Hornos. Un grupo especial de la Policía fuertemente armado realizó el operativo.
Alrededor de las 14 y con una orden judicial, los efectivos obligaron pacíficamente a Adela a dejar la propiedad que, según fuentes de la fuerza, ocupaba desde anteanoche.
La misma situación ocurrió hace dos años, pero en aquella oportunidad la mujer había amenazado con incendiar su cuerpo mientras permanecía encadenada a la vivienda.
“Me prendo, me prendo”, había dicho esa vez. Ayer, por fortuna, lo único encendido era el brillo de sus ojos celestes y los handies de los efectivos.
Con este antecedente, la Policía envió a un grupo especial fuertemente armado que quitó las pertenencias de la mujer del interior de la casa sin consecuencias mayores. Entre frazadas apiladas, un televisor y algunas cajas de cartón, caminaba un niño de tres años, uno de los cuatro hijos de Adela.
Propiedad
Hasta aquí, lo único que este medio pudo comprobar fehacientemente. La historia de la vivienda, sin embargo, bien podría encajar en algún relato de Franz Kafka. En principio, sería de la madre del marido de la mujer. Al morir, habría entrado en sucesión y los cuatro herederos supuestamente firmaron un poder que autoriza a Adela a quedarse con la misma. Paralelamente, un hombre apellidado Castillo reclama la vivienda como propia, y dice que la compró en buena fe por 16 mil pesos.
En el medio, decenas de papeles, documentos firmados, una supuesta deuda con el IPVU y vecinos que no saben bien a quién pertenece efectivamente la propiedad.
Lo cierto es que ayer por la tarde la situación parecía controlada. La mujer dejó la vivienda sin violencia y se habría marchado a otro lugar, esta vez sin rociarse con combustible ni atarse a ninguna reja.
Fuentes policiales aseguraron que la vivienda había sido tomada en la noche del viernes, cuando la supuesta ocupadora introdujo sus bienes personales en la misma. Lo habría hecho ante la presencia del hombre que dice ser el dueño de la misma, que en ese instante realizó la denuncia.
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