Desde el 2007 el propietario del lugar estaba en litigio con el inquilino, quien a su vez subalquilaba a los puesteros. Desde las 7 de la mañana del miércoles se procedió a levantar todos los stands. Los puesteros tendrían la posibilidad de renegociar sus espacios directamente con el dueño de la propiedad.
Pocos minutos más tarde, con apoyo de móviles policiales y de Prevención Ciudadana, se dio comienzo a la ardua tarea de ingresar al lugar y desalojar uno por uno a cada feriante de la llamada “saladita de Pilar”, por alquileres impagos del inquilino al propietario.
El Viejo Corralón pertenecía a la denominada Sociedad Morelli. Por diferentes motivos, la sociedad se disolvió y el predio quedó a cargo de Roberto Morelli, quien lo alquiló a Fernando Zuviría. El arrendatario, a su vez subalquiló los lugares, pactando el pago de una suma mensual al titular de la galería comercial que tiene entrada por las calles Fermín Gamboa y Rivadavia.
Según informó el doctor Juan Manuel Pizzi, patrocinante de Morelli, Zuviría no paga el alquiler correspondiente desde el mes de septiembre de 2007, lo que motivó el inicio de un juicio hacia su persona en noviembre de ese mismo año.
El locatario, sin embargo, habría continuado percibiendo el canon establecido a los feriantes, desde ese momento hasta la fecha. “Hemos comprobado que los feriantes pagan un alquiler diario por su espacio”, afirmó el letrado a Resumen.
“La idea de mi cliente es que a partir del miércoles de la semana que viene, pueda sentarse a charlar con cada puestero y darle la posibilidad de renovar su contrato con mejores condiciones para ambas partes, propiciando la explotación regular y ordenada de la feria”, cerró el letrado.
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