Los desafíos de la educación para el trabajo en Mar del Plata

Facilitar la inclusión social y garantizar la transición de la escuela al trabajo son objetivos en la sociedad moderna. La efectividad del uso de las nuevas tecnologías y el rol de aquellos jóvenes que ni estudian ni trabajan son una problemática vigente.
La tasa de alfabetización como parámetro de medición del estado de situación de la educación en la sociedad actual no continúa teniendo el mismo grado de relevancia que hace 100 años. Según el censo poblacional realizado en el 2010; el Partido de General Pueyrredon posee una tasa de alfabetismo superior al 98%. Hoy en día, las políticas inclusivas desarrolladas en el país han permitido que la matrícula escolar abarque a más jóvenes en distintas localidades, incluida Mar del Plata.

De los 618.989 habitantes registrados en el conglomerado Mar del Plata Batán; cerca de 228.405 se corresponden a menores de 24 años de edad, los que podríamos considerar como las nuevas generaciones que conformarán la masa crítica de donde se nutrirá la ciudad para su desarrollo futuro. Dentro de estas 228.405 personas están los futuros trabajadores, funcionarios, empresarios, docentes, y demás actores que construirán la Mar del Plata del mañana.

Quizás una de las desventajas que tiene la educación es que sus resultados se ven recién en el largo plazo, sea este de 10 ó 20 años. Manuel Belgrano afirmó: "Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos".

La nueva realidad social

En la actualidad existe un desfasaje entre los recursos humanos que posee y capacita anualmente la sociedad, con su estructura productiva. Este hecho es reflejado en la tasa de desempleo juvenil mundial; que pasó del 11,7% en 2007 al 12,7% en 2011 duplicando el promedio general. Estamos hablando de cerca de 75 millones de jóvenes, muchos de ellos profesionales pertenecientes a países europeos del denominado primer mundo. En los países desarrollados dicha tasa creció del 12,5% al 17,9% en el mismo período.

Un ejemplo concreto es la situación que está combatiendo Europa a consecuencia de la crisis financiera internacional. El desempleo en España alcanzó en el primer trimestre del 2012 un 24,44% o sea cerca de 5.639.500 hermanos españoles sin empleo. Un dato no menor, es que los jóvenes son los más castigados: un 52% de los menores de 25 años no tienen trabajo.

La alta rotación y la precariedad de los empleos, distan mucho del paradigma que reguló el mercado de trabajo en las últimas décadas. Hoy en día, son escasos los lugares de trabajo en donde los jóvenes ingresan y pueden proyectar una carrera estable a futuro. No sólo porque no se cumplen las expectativas personales que tienen las nuevas generaciones, sino porque el sistema en sí no está diseñado a tal fin. La cantidad de años de estudio no garantiza más la empleabilidad ni los altos salarios, al mismo nivel que en el pasado.

El emprendedorismo que potencia la creación de nuevas empresas, surge como una respuesta a la disminución del empleo asalariado. Pese al alto riesgo de fracaso que supera el 70% en muchos casos, los jóvenes se lanzan a crear sus propias empresas en vista a satisfacer las necesidades aspiracionales que generaron en sus años de educación.

El perfil del graduado en la sociedad moderna se debiera construir a partir de una serie de capacidades y habilidades que se proyecta que en el futuro el país requerirá. Para hacer efectivo dicho proceso, primero se debe definir a qué tipo de modelo de desarrollo se aspira. En líneas generales especificar si queremos un país mayormente industrial, un país con un alto desarrollo en la exportación de materias primas, entre varias opciones. Una actividad no es excluyente de la otra. Similar analogía puede trasladarse a las ciudades como Mar del Plata. ¿Qué perfil de ciudad vamos a tener en el futuro? ¿Una urbe industrial con un alto componente turístico internacional? ¿Una ciudad exportadora de productos pesqueros y agropecuarios manufacturados? ¿Una ciudad exportadora de productos tecnológicos? ¿Una ciudad que concentre el turismo nacional y sea el principal puerto pesquero del país?

A partir de 1990, los organismos estatales y muchas instituciones de la sociedad civil, se alejaron del rol armonizador que cumplían en la estructura económica para garantizar el bienestar social general. Más allá del status profesional que traen consigo las carreras tradicionales, la realidad indica que vivimos en un nuevo mundo y se necesitan nuevas profesiones. No sólo para garantizar la empleabilidad de las futuras generaciones, sino para no frustrar a los jóvenes.

Calidad y nuevas tecnologías

La familiaridad con el uso de la computadoras y las nuevas tecnologías ha impactado en todas la generaciones de la sociedad, desde los chicos de 5 años hasta aquellos que superan los 70 años.

El gran debate en el mundo se centra en la discusión acerca del beneficio de la incorporación de las nuevas tecnologías en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Hoy se estudia del contenido que se encuentra en internet, no de los libros. Sin embargo se cuestiona la capacidad de procesamiento y análisis del gran caudal de información que asimilan las nuevas generaciones en sus hogares, además de la escuela. ¿Son capaces de expresar sus propias conclusiones sobre alguna temática? ¿Pueden exponer oralmente un proyecto o idea?

El programa Conectar Igualdad del Ministerio de Educación, cuyo objetivo es entregar una netbook por alumno de escuelas públicas, continúa avanzando. Se pretende llegar a 3 millones de equipos, habiendo entregado ya más de 1.800.000 unidades en más de 5.100 escuelas del país. Los docentes se enfrentan al desafío de adaptar su formación tradicional y conocimientos, a las nuevas herramientas y a las nuevas generaciones.

Los Ni-Ni son jóvenes entre 15 y 24 años que ni estudian ni trabajan. Constituyen un grupo potencial de población activa no utilizado por la sociedad. Según el censo 2010, en el Partido de General Pueyrredon existen 95.263 individuos entre 15 y 24 años. ¿Cuántos de estos jóvenes corresponden a la generación Ni-Ni?

La respuesta para ayudar a estos jóvenes a lograr su correcta inserción efectiva en la sociedad, no radica sólo en el Estado; sino en el compromiso de responsabilidad social que asuman empresas, instituciones y trabajadores en dicho proceso. El viejo paradigma del mercado laboral y educativo, no se puede reconstruir. Lo que sí se puede hacer es generar uno nuevo que contemple las falencias del sistema vigente. Como dijera el filósofo chino Confucio: "Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro".

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