Coordinador de la Biblioteca Nacional y bibliotecario en la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
-La Biblioteca Nacional en el año 2010 cumplió doscientos años desde su creación. Fue creada por Mariano Moreno en el año 1810. Empezó siendo Biblioteca Pública y con el paso del tiempo pasó a ser una Biblioteca Nacional. Se plantea desafíos, porque me refiero a las condiciones en la que estaba la Biblioteca Nacional hace tres años, cuando asumió la gestión actual; comparado con la actualidad, debemos poner al día los conocimientos para poner al día a las bibliotecas, en cuanto a servicios, digitalización, y todo lo que sea facilitar la atención al usuario por vía personal y vía Internet.
-Si ya comenzaron a digitalizar ¿hubo menos consultas por los archivos en formato papel?-
-Suceden las dos cosas, porque está el tema de que el usuario está conociendo estas nuevas formas de acceder a la información, aunque mucha gente ya consulta por Internet por otros servicios. Pero en la biblioteca persiste y va a persistir durante mucho tiempo más, la consulta personal acompañada de la consulta web, que es buena también por el tema del tiempo, ya que al poder ver un documento vía Internet facilita las cosas. Pero yo creo que va a seguir persistiendo el papel y las ediciones digitales.
-¿Qué otros aspectos observa como desafíos?
-En la Biblioteca Nacional se está implementado un nuevo software integral, un programa para facilitar el registro de los materiales, la consulta de los usuarios y el sistema de préstamos, y los catálogos vía web de los libros. Es decir este nuevo software plantea un desafío porque queremos instalar un acceso público a un catálogo on line, donde el usuario puede ver todo lo que posee la Biblioteca Nacional. El otro desafío es incorporar distintas disciplinas al trabajo grupal, y, por último, está seguir afianzando la función de la biblioteca que es la preservación y difusión del material, ponerlo al acceso público. La biblioteca intenta ser un referente para todas las bibliotecas del país, en el sentido de que cualquier biblioteca del interior pueda acceder al contenido de la Biblioteca Nacional, y que a su vez la institución brinde capacitación constante. Esos son los grandes desafíos, y la mayoría giran en torno a la informática.
-¿Cuáles son los cambios que se perciben en estos doscientos años de la Biblioteca?
-Ha cambiado muchísimo, la forma de registros, partituras y cosas que antes se hacían en forma de tarjetas de cartulina, ahora todo es totalmente electrónico. Eso fue un gran cambio para la Biblioteca, porque al tener conformada una base de datos informatizada es mucho más fácil la consulta de un material. Por otro lado también cambió la necesidad de las personas de estar constantemente actualizándose con respecto a las nuevas técnicas de información y comunicación. Pero también los bibliotecarios tenemos que estar muy al tanto de las actualizaciones también. Por eso son importantes los congresos donde compartimos experiencias y socializamos conocimientos.
-¿Cuál es el eje que cree que interesó más a los bibliotecarios jujeños?
-Existen variadas consultas, muchos tienen una gran imagen de la Biblioteca Nacional como creadora de nuevas tecnologías, cuando en realidad estamos todos en la misma situación. En el país hay gente que está constantemente capacitándose, y cuando me consultan, la mayoría de las ocasiones lo hacen para saber de un nuevo software que posee la Biblioteca. Este programa fue adquirido a través de una licitación, y tiene capacidad para más de cinco millones de registros, por eso no hay muchos software disponibles. A su vez este programa tiene que estar perfectamente desarrollado, bajo una plataforma de libre acceso, es algo que conlleva muchas características especiales. Sobre ese tema siempre me consultan los colegas.
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