"El desafío de reconstruir y transformar"

La gran posibilidad que genera el nuevo escenario político en Río Negro requiere sin dudas del compromiso de todos los actores y dirigencia. Es necesario dimensionar cual es la responsabilidad que se asume y que implica el cambio para la sociedad rionegrina.

No es nada menos que reconstruir y transformar la Provincia, se toco fondo en todas las cadenas productivas, lo dijimos en reiteradas ocasiones y hoy partimos de vestigios de economías absolutamente reducidas, conflictuadas y disminuidas productivamente, otrora pujantes y estructuralmente fuertes, sin embargo la actualidad nos encuentra con sectores sin retorno en su actividad natural y con un total desgobierno desde la esfera provincial.

Esta es la realidad, acompañada por un pronunciado desarraigo. En la región sur el tema reviste absoluta gravedad, lo cual nos preocupa profundamente. Amerita toda nuestra energía y dedicación, pero sin dudas requiere de un inmediato golpe de timón, marcar un rumbo que no admita margen de error, en definitiva este es el marco del gran desafío y parte del legado de una sucesión de gobiernos con idéntico estilo y filosofía.

Continuó manifestando que “es imperioso impulsar y promover factores de transformación, reconversión y en casos, búsqueda de una nueva matriz productiva, crear áreas de planificación y volver a reproyectar, dando la importancia y trascendencia que esto posee, decidir que haremos y hacia donde vamos. Asegurar la continuidad en el tiempo de las unidades económicas o desarrollos que se promuevan, ser previsibles y dejar atrás rápidamente la improvisación, trabajando en todo aquello que no se hizo a su debido tiempo de 28 años a esta parte.

“Sabido es, que durante mucho tiempo esto no fue preocupación de las políticas Provinciales, ya que no gravitaron, no cumplieron el rol, ni funcionaron acordes a su misión. Un ejemplo concreto en nuestra región es el Ente para el Desarrollo de la Región Sur, muchas veces condicionado por la falta en la transferencia de los fondos presupuestarios que por ley le correspondían.

En ese caso no bastará con la revitalización institucional y ejecutiva del Ente, sino que esa estructura debe contar con el presupuesto acorde a la complejidad de su misión y función. Debe ser un motor que genere, potencie y promueva por todos los medios esquemas de generación de recursos, incluso involucrándose en la actividad económica, articulando un trabajo conjunto y efectivo con los Municipios de la región, de manera que en suma se logre estructurar un fuerte protagonismo con claros objetivos tendientes a la generación de ingresos.

Solamente la actividad ganadera, aun disminuida, podría ingresar más de 80 millones de dólares anuales y generar de 4 a 5.000 puestos de trabajo. Si también consideramos el potencial de los recursos mineros, el turismo, las ventajas y el nuevo escenario de vinculación e interrelación que ofrece el corredor bioceánico internacional a través de la ruta nacional 23, se demuestra que hay elementos suficientes para pensar en hacer de esta empobrecida región, una zona completamente distinta y pujante. Depende de nosotros, que en muy poco tiempo la región sur pueda transformar su realidad.

Es necesario agudizar el ingenio, promover formatos jurídicos adecuados a esta nueva instancia, generar ventajas competitivas y comparativas, con un Estado que tome parte activa y se involucre. Debemos evitar la superposición de esfuerzos y recursos, impulsar la industrialización en cualquier escala, dar competitividad, promover nuestras propias marcas y certificación de origen, como así trabajar activamente en la búsqueda de mercados y contrapartes, generando las garantías necesarias al procedimiento comercial de la producción.

Los Municipios no podemos ser simples espectadores de esta nueva etapa, estos temas dan de lleno a nuestros intereses, por lo que en nuestro caso hemos puesto en marcha políticas y medidas territoriales en consonancia con estas ideas, teniendo en cuenta el panorama climático actual, las previsiones y las proyecciones en ese caso. No podemos dejar de señalar estos aspectos a la futura conducción del Ente.

Los Intendentes de la región debemos sumar a la tarea de reconstruir y transformar e iniciar junto al Estado Provincial un proceso de crecimiento genuino, sólido y sistemático, sin egoísmos y sea en la cadena que se trate.

“Es imperativo definir un proyecto de región, el espacio y las políticas que requieren cada uno de los ejes, adecuar y actualizar los marcos jurídicos, activar canales para la integración productiva y económica de los diferentes sectores sociales, abriéndonos a la expresión de la pluralidad de ideas a fin de enriquecer este momento, de lo contrario todos seremos asistentes a la debacle de la esperanza y la potencialidad de nuestra región.

Optar por esquemas que aseguren una tecnología de elaboración y tratamiento de la materia prima permitiría cerrar “el ciclo de la producción”. Es vital para la economía regional asumir y contemplar la industrialización, por consiguiente se trata de la concepción del producto final. Industrializar el 30 o 40 % de la producción primaria, modificaría la realidad actual y marcaría el nuevo camino de la economía regional. Asimismo profundizar las autonomías Municipales de manera de encaminarnos hacia una efectiva regionalización de la economía. Ello posibilitará a los actores regionales profundizar problemáticas y dar mejor tratamiento de cada eje o sector.

Este nuevo contexto requiere de actores y funcionarios con visión, actitud clara, responsabilidad, decisión y convicción. Hoy la dirigencia es un actor fundamental, no estamos impedidos de protagonizar procesos, aportar a la transformación, proponer, proyectar y concretar, ejercer nuestra autonomía jurídica institucional y económica, establecer mecánicas de valoración productiva, ambiental, visual y social. Para los Municipios nuestra competencia jurídica y territorial hace que no sea posible avanzar sobre estrategias o un modelo regional, evitando este debate.

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