El desafío de los rebeldes: evitar el caos

LONDRES.- Ahora que Trípoli ha caído en manos de los rebeldes, la gran incertidumbre es si los rebeldes tendrán la capacidad para impedir que Libia caiga en el caos tras su salida del poder.
Cuando faltan pocos días para el 1° de septiembre, aniversario del golpe de 1969 que lo llevó al poder, el régimen de Khadafy se derrumbaba anoche. Ahora, los rebeldes deberán ocupar rápidamente ese vacío de poder.

El principal grupo rebelde, que tiene su cuartel general en Benghazi, en el este del país, está integrado por ex ministros de gobierno disidentes y figuras de oposición de larga data, que representan un amplio rango de posiciones políticas e incluyen a nacionalistas árabes, islamistas, secularistas, socialistas y empresarios.

Lejos de ser monolíticas, sus fuerzas militares son un rompecabezas de grupos armados, ex soldados y mercenarios de medio tiempo, así como pandillas de vecinos autoconvocados y sobrevivientes de las agrupaciones guerrilleras islamistas que Khadafy aplastó en la década de 1990.

Los desafíos que deberán enfrentar serán enormes. La economía es un caos; las comunicaciones están interrumpidas; los servicios públicos, dañados, y es probable que los grupos armados sigan dando vueltas en libertad.

Hasta ahora, sin embargo, el principal liderazgo rebelde, el Consejo Nacional de Transición (CNT), tiene un pésimo historial de gobernabilidad. Sumido en el sectarismo, hace lo que puede por llevar seguridad a las zonas que están bajo su control. Los analistas que estudian a la oposición dicen que algunos grupos rebeldes en otras partes del país no quieren saber nada con el CNT, cuyo rendimiento militar ha sido tan poco destacable.

¿Esas divisiones se agudizarán cuando los rebeldes tomen el poder?

"Están muy preocupados en no convertirse en otro Irak y quieren lograr una transición política limpia y tranquila, pero podría ser un verdadero desastre", dice Oliver Miles, ex embajador británico en Libia.

Algo que podría ayudar es una rápida victoria en Trípoli. Eso probablemente mejoraría el ambiente político en el interior de las filas rebeldes, alimentando las chances de una transición ordenada hacia una era post-Khadafy, dicen los analistas.

Saad Djebbar, un abogado argelino que vive en Gran Bretaña y fue asesor del gobierno libio, dijo que también sería bueno convocar a gente mayor de toda Libia y del exilio, personas "que ocupan lugares destacados en la sociedad y en las distintas profesiones, para que funcionen como padres de la nación".

"Su tarea sería evitar el vacío de poder, similar al que vivió Irak después de la caída de Saddam Hussein, para que los logros sean compartidos por todos", añadió. El CNT lleva meses trabajando en un plan post-Khadafy que incluye el establecimiento de una autoridad constitucional y elecciones con la supervisión de las Naciones Unidas. En los Emiratos Arabes Unidos, el embajador de Libia, Aref Ali Nayad, miembro de la oposición, dijo que un equipo para la estabilización de Libia integrado por 70 personas ha comenzado a operar desde Dubai. El objetivo de ese equipo es supervisar la transición de posguerra, incluyendo la seguridad, la salud, la educación y la infraestructura.

"Esperamos que después de la salida de Khadafy las fuerzas de seguridad interior y exterior permanezcan en sus cargos, sólo que responderán a otros mandos."

El equipo ha asegurado el suministro de combustibles después de la liberación. Además, las autoridades post-Khadafy cumplirán con la ley y no establecerán tribunales revolucionarios, según Nayad. "No habrá venganza."

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