Por: Rosendo Fraga.Asumiendo la limitación que el imponderable pone a la conjetura, hay tres situaciones políticas que tienen lugar el año próximo, que permiten analizar tres claves del escenario político.
El actual presidente del PJ es Daniel Scioli y el vicepresidente es Hugo Moyano. Ellos son quienes se quedaron con la conducción tras la muerte de Néstor Kirchner. Ambos seguramente se apresurarán a ofrecer la presidencia del PJ a Cristina Kirchner en su calidad de líder del oficialismo.
La cuestión es qué hará ella: si acepta que el peronismo sigue siendo clave para la gobernabilidad, como hiciera su esposo tras el frustrado intento de transversalidad en la primera parte de su presidencia, u opta por profundizar el alejamiento del peronismo tradicional, buscando dar origen a un nuevo movimiento político.
La segunda es que también a mediados de 2012 vence el mandato de Moyano como secretario general de la CGT. Es la circunstancia que permite su reemplazo en forma no traumática. Hay quienes en el oficialismo proponen que ese sea el momento del reemplazo, buscando una salida consensuada que evite el conflicto con un sector relevante del sindicalismo, que podría tener consecuencias no previstas sobre un escenario económico, que por lo menos será más difícil que en 2011.
También hay sectores del Gobierno que buscan anticipar la salida de Moyano del liderazgo de la central obrera y operan en consecuencia.
La tercera situación es la renovación de autoridades del peronismo bonaerense que tiene lugar hacia fines de 2012. Acá también Moyano es el presidente del partido del principal distrito electoral del país.
El gobernador de Buenos Aires buscará por su parte tomar el control del partido bonaerense, que hoy Moyano parece dispuesto a entregarle en un acuerdo.
Pero es posible que el kirchnerismo-cristinismo busque potenciar para la presidencia del partido a alguien como el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, que muestra una línea política diferente e incluso crítica hacia Scioli.
En este caso, que un hombre firmemente alineado con la Casa Rosada llegue a la presidencia del PJ bonaerense es un objetivo lógico para el oficialismo nacional.
En 2012 no hay elecciones nacionales, por lo cual es difícil que la oposición logre una articulación eficaz para amenazar la hegemonía del poder.
En consecuencia, posiblemente los conflictos internos en la coalición oficialista ocupen el centro de la política.
Analizadas las tres situaciones mencionadas, surge que desde el kirchnerismo-cristinismo se trataría de desplazar a Moyano de las tres posiciones político-sindicales más relevantes que ocupa: la secretaría general de la CGT, la presidencia del PJ bonaerense y la vicepresidencia primera del Consejo Nacional del Partido. A su vez, se trata de relevar a Scioli de la presidencia de dicho Consejo e impedir que llegue a la presidencia del decisivo peronismo bonaerense.
En una palabra, mantener alineado al peronismo y la CGT, probablemente sea el desafío político más importante de la Presidenta en 2012, un año en el que la economía será un tema importante de la agenda política. Los efectos de la crisis global ya llegan al mundo emergente y la oposición difícilmente pueda articularse como alternativa de poder..





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