Un desafío que duró poco tiempo

Por Ricardo Kirschbaum.

Finalmente, la amenaza presidencial no se cumplió. Río Gallegos, El Calafate y Caleta Olivia serán patrulladas desde hoy por 200 gendarmes enviados por el Gobierno nacional para suplir a la Policía de Santa Cruz, en huelga desde hace dieciséis días en reclamo de aumentos salariales.

Cristina había dicho textualmente: “No vamos a someter más a la Gendarmería a realizar tareas que deben ser responsabilidad de los gobiernos provinciales ”. Ese anuncio fue formulado el mismo día que, en un accidente de tránsito, habían fallecido ocho gendarmes del contingente que había sido enviado a Chubut por el conflicto que se desarrollaba en Cerro Dragón.

La Presidenta, entonces, fue más allá cuando desafió a la Justicia , que había ordenado el envío de los gendarmes a custodiar el yacimiento petrolífero y a tratar de sofocar a un sector rebelde del gremio de la construcción.

Dijo: “Los jueces van a tener que procesarme a mí, porque no voy permitir que ningún gendarme tenga que resolver un conflicto del que es responsable el gobierno provincial”.

Pero ese desafío duró poco y el Poder Ejecutivo cambió de opinión al aceptar, a pedido del gobernador Peralta, que la Gendarmería se hiciera cargo de la seguridad.

El gobierno provincial está claramente impotente para manejar una situación que ha desbordado. No es la primera vez que el Ejecutivo provincial está en dificultades. Esta huelga policial patentiza la escasez de recursos, financieros y políticos, de Peralta frente a este desafío.

La protesta policial tiene aproximadamente un 90 por ciento de adhesión . Piden un aumento salarial que lleve al salario mínimo a 9.000 pesos.

Peralta ha invocado la ley de Seguridad Interior para reclamar el envío de las tropas federales.

La ministra de Seguridad, Nilda Garré, que al mediodía había negado el envío de gendarmes, poco después debió admitir la partida de un contingente a Santa Cruz.

De aquella terminante definición presidencial a esta realidad hay una distancia que se mide con la sensatez y el sentido común . Esto es el apego a las leyes.

Peralta tiene desde hace tiempo problemas políticos. Más aún, en varias oportunidades se habló abiertamente de la renuncia del gobernador.

Santa Cruz, desde que comenzó el ciclo de los Kirchner en la Casa Rosada, ha tenido ya tres gobernadores : Sergio Acevedo se fue por iniciativa propia, tras discrepancias fuertes con Néstor Kirchner. Lo sucedió Carlos Sancho, quien también debió presentar su renuncia.

Desde entonces, Peralta hace un difícil equilibrio entre la falta de recursos y la oscilante relación con la Casa Rosada, que continúa ejerciendo una muy fuerte influencia en la provincia.

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