SÁENZ PEÑA (Agencia) —Ante la progresiva reactivación del cultivo algodonero, desde el INTA presentaron ayer el Proyecto Nacional de Cultivos Industriales, que tiende a desarrollar tecnología para aumentar la competitividad y sustentabilidad del sistema
Diana Raquel Piedra tuvo a su cargo el taller relacionado con la gestión en el desarrollo de tecnología para la cadena agroindustrial del algodón.
Entre los objetivos puntuales de la presen
tación, la profesional mencionó la necesidad de contribuir a la mejora de la competitividad productiva, ambiental y socialmente sustentable de la cadena agroindustrial del algodón como un componente del desarrollo territorial, a través de la consolidación de una red de trabajo que permita integrar y potenciar las distintas capacidades disciplinarias.
Durante su alocución, Diana Piedra explicó que la intención es coordinar acciones y recursos institucionales orientados a la generación de tecnologías en las temáticas de mejoramiento genético, protección vegetal, manejo del cultivo, calidad de fibra y economía del algodón.
Puntualizó además la necesidad de gestionar acciones con otras instituciones del sector público y empresas del sector privado, ante la definición de objetivos comunes que aporten a la competitividad de la cadena agroindustrial del algodón.
Mariano Cracogna habló sobre el desarrollo de tecnologías de mejoramiento genético y protección vegetal para aumentar la competitividad y sustentabilidad del sistema algodonero; mientras que Mario Mondito disertó sobre el desarrollo de tecnologías de manejo del cultivo, mejora de la calidad y herramientas económicas para aumentar la competencia del cultivo en mercados internacionales.
Instalar la tecnología para aumentar la competencia
Diana Piedra indicó a NORTE que este proyecto fue aprobado a fines del año pasado, y fue diagramado a fin de englobar e interactuar con los distintos eslabones ligados al sector productivo del algodón.
Sostuvo que previa a la diagramación de las estrategias, desde el INTA se hizo un diagnóstico para analizar la situación del cultivo y se determinó que se trata de un sector sumamente inestable.
En este aspecto, Diana Piedra manifestó que durante la primera mitad de los años 90, se sembraron en Argentina alrededor de un millón de hectáreas, empujados por altos precios en mercado internacional y las buenas condiciones que presentaba el clima.
Luego, alentados por el avance ilimitado de la soja, la volatilidad de los mercados y una serie de adversidades climáticas en dos campañas seguidas provocaron que el sector cayera, y que llegara a su mínima expresión en 2003 con 65 mil toneladas de fibra recolectadas en todo el territorio nacional.
Piedra señaló que actualmente la superficie de siembra en el país ronda las 500 mil hectáreas y sostuvo que "aparecieron cuando la señal del precio no era tan buena. Queremos ver con el INTA qué podemos hacer para recuperar la competitividad del cultivo, y para ello se ha elaborado este tipo de programas".
La tecnología al alcance de todos los productores
La inclusión de estrategias tecnológicas tiende a mejorar la calidad del cultivo y a fomentar mayores rendimientos. Pero uno de los principales inconvenientes con los que se debe lidiar está relacionado con la imposibilidad de pequeños y medianos productores de acceder a ofertas tecnológicas, por los insumos onerosos que se deben abonar.
Por su parte, Diana Piedra indicó que "se debe adaptar el mejoramiento genético a las distintas zonas donde se siembre algodón. Hay que adoptar ese paquete tecnológico, para que todas las clases de productores puedan acceder".
Sostuvo que en el mundo la actividad algodonera viene creciendo, y en el INTA aparecía el desafío de formular herramientas para contribuir al desarrollo y a la calidad del cultivo blanco en la región del Norte.
Piedra explicó que el objetivo es lograr un proyecto único que involucre a todas las actividades de mejoramiento, calidad y protección del cultivo.
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