El desafío de mantener limpia Mar del Plata

El aumento de la población y turistas ha puesto en evidencia el considerable incremento de los residuos arrojados en la vía pública. La instalación de contenedores y tachos de basura, junto con un cambio de conducta ciudadana, son algunas de las soluciones impulsadas.
Mar del Plata no sólo es una de las ciudades más importantes de la provincia de Buenos Aires con 620.000 habitantes estables, sino que es uno de los principales destinos turísticos del país. En lo que va de la temporada 2011/12 ya recibió más de 3 millones de turistas. El pasado fin de semana largo por Carnaval, la ciudad incrementó en un 50% su población habitual agregando 280.000 visitantes.

Sin embargo, no crece sólo la cantidad de turistas que vienen a vacacionar, sino que también los residuos que los mismos producen. En muchas playas de la ciudad se pudo observar cómo algunos enterraban sus desperdicios en la arena al retirarse, o bien arrojaban envases en las cercanías de Alem. Muchos otros hechos de acumulación de basura en espacios públicos no permitidos se registran a diario a través de la sección R.C-Reporteros Ciudadanos del diario LA CAPITAL. En la misma, los vecinos remiten sus fotos denunciando distintas situaciones irregulares o llamativas de su vida diaria urbana al mail reporteros@lacapitalmdq.com.ar.

La ley de gravedad ideada por Isaac Newton, describe el fenómeno mediante el cual todos los objetos con una masa determinada se atraen entre ellos. Mientras más masa, mayor será la fuerza de atracción. Similar proceso sucede en el inconsciente colectivo con los espacios públicos ocupados con basura. Muchos vecinos y visitantes interpretan la existencia de desechos acumulados en una esquina, terreno abandonado o contenedor de obra de construcción privada, como un llamado a depositar algún tipo de residuos en él. De esta manera se originan modernos santuarios a la mugre, en donde se ofrendan a diario todo tipo de desperdicios.

La revista Forbes publicó en el año 2008 un ranking sobre las ciudades más sucias del planeta. El mismo estaba liderado por la ciudad de Bakú (Azerbaiyán) seguido por Dhaka (Bangladesh), Antananarivo (Madagascar), Port au Prince (Haití), México DF (México), Adís Abeba (Etiopía), Mumbai (India), Bagdad (Iraq), Almaty (Kazakstán) y Brazzaville (Congo). Afortunadamente aún Mar del Plata está muy lejos de figurar en dicho ranking.

Más contenedores de residuos

No siempre es responsabilidad cultural exclusiva del vecino o turista. Muchas veces, la inexistencia de contenedores para residuos próximos a sus hogares o comercios como también el desconocimiento acerca de qué hacer en dicha situación, imposibilitan el poder ubicar los desechos donde corresponde.

La ciudadanía en general ignora en dónde depositar los residuos cuyo tamaño exceden a los de la basura diaria. De esta manera, terminan siendo arrojados en la vía pública, dificultando el accionar de los recolectores. El organismo municipal responsable de regular las políticas del área es el Ente Municipal de Obras y Servicios Urbanos (Enosur).

La ciudad de Rosario posee un efectivo sistema a través del cual distribuyo miles de contenedores por diferentes barrios de la ciudad, con excelentes resultados. Por otro lado, impulsa la construcción de centros de recepción de residuos especiales como escombros, restos de podas y chatarras. De esta manera los vecinos saben donde arrojar los residuos que exceden su basura diaria en tamaño, disminuyendo el impacto negativo en el medio ambiente.

Por otro lado, el gobierno municipal de General Pueyrredon está instalando más cestos de basura en distintas plazas, paseos públicos y en la peatonal San Martín. Su mantenimiento no es responsabilidad exclusiva del gobierno, sino que debiera serlo también de todos.

Ramas y escombros en la calle

A la hora de tirar los residuos provenientes de la poda de un árbol, escombros de una obra o cualquier elemento de gran tamaño; la solución instalada en la cultura ciudadana es simple: arrojar los mismos en la esquina o en algún baldío así pasa luego el basurero y los retira. Un gran error de concepto, que genera serios perjuicios para la comunidad en su conjunto.

En Mar del Plata rige la nueva reglamentación para el depósito de residuos provenientes de las podas de arboles. Los restos de poda y jardinería, así como los escombros de obras de albañilería, no pueden ser depositados en montículos en la vía pública. Deben ser introducidos dentro de un contenedor contratado de manera particular por cada vecino. En caso de decidir no contratar a una empresa privada, se los debe colocar en bolsas de no más de 20 kg de peso para que los pase a buscar el camión de recolección de basura domiciliaria en su horario habitual. El horario de depósito de la basura, a fin de evitar destrozos y olores molestos en la vía pública, debe ser a partir de las 19:00 si el servicio de recolección es nocturno o, de las 5:00 hs si es diurno.

Predio de disposición final de residuos

El nuevo predio de residuos de Mar del Plata es una gran obra poco conocida, que va a solucionar el problema de los desechos urbanos por los próximos 20 años en la ciudad. Su costo es de más de 80 millones pesos, financiado por el Banco Mundial en un 75% y el restante 25% con fondos propios del municipio. Su planta de tratamiento está emplazada dentro de una superficie de 63 hectáreas; junto a celdas impermeabilizadas que permiten el depósito subterráneo de residuos sin contaminar el suelo, como así también la extracción de líquidos y gases contaminantes a través de distintos sistemas.

La obra se encuentra en un 75% concluida, y se espera esté operativa en los próximos meses del 2012. Una vez en marcha y, en caso de conseguir los recursos financieros para tal fin, el gobierno municipal pretendería avanzar hacia la instalación de un moderno sistema de contenedores para residuos y la separación de residuos en origen por parte de los vecinos. Proceso similar al impulsado en Rosario y otras ciudades del mundo.

No existen ciudades limpias o sucias, sino que existen individuos limpios o sucios que habitan o visitan las mismas. La creación de hábitos de consumo y producción responsables, junto con una política de gobierno efectiva de control, educación e instalación de infraestructura, son el camino posible hacia la Mar del Plata del mañana.

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