La Obra Social provincia es la que mayor cantidad de afiliados tiene por encima de PAMI y el resto de las otras entidades. “Es una obra social muy bien parada”, detalló el interventor.
El dirigente explicó que “hay que cambiar el paradigma de la salud e ir de la atención de la enfermedad a la pretensión de las mismas. Es una tendencia que se viene manejando desde un tiempo y que de a poco se va consolidando.
¿Cuál es el diagnóstico de situación que tiene de la Obra Social Provincia, tras un breve tiempo al frente de la misma?
En la actualidad tenemos 126.700 afiliados y se van a incorporar unos 14.000 entre titulares y beneficiarios. Luego de nosotros sigue PAMI y las obras sociales privadas. Nuestro peso relativo en el gasto privado de la salud es importante. Para muchas instituciones somos el 50% de la facturación.
¿En OSP se vino haciendo un trabajo de ordenamiento importante?
Me encontré con una obra social con una caja equilibrada y con la mayoría de los prestadores dentro del padrón sin mayores conflictos, marcando al ritmo de las exigencias y pagando en tiempo y forma. Trabajando con un sistema informático incipiente que nos permite dar celeridad en la consultas para que la gente no tenga que hacer la cola acá en las cajas. Es una obra social muy bien parada. El desafío pasa por variar el modelo prestacional. Hoy el sistema de las obras sociales, todas en general, tal como están han comenzado su etapa de agotamiento. Todos nuestros sistemas se han concebido como sistemas de atención a la enfermedad, por ello tenemos que construir sistemas de atención a la salud.
¿Para ello se tiene que trabajar en prevención?
El 90% de nuestro gasto está destinado a atender enfermedades, muchas de las cuales, el sistema no puede hacer nada. Por esto hay que trabajar en las causas de las enfermedades donde cada vez tiene más impacto el estilo de vida. Son programas que tienen que ver con la nutrición, el sedentarismo, las cuestiones afectivas y laborales que provocan el stres y las cuestiones de tránsito y una serie de cosas que son causales de enfermedad pero que no se tratan desde el sistema sanitario. El paciente va al médico desde la aparición del síntoma que comienza a hacer daño.
¿Es más oneroso atender la enfermedad que hacer un proceso de prevención?
Es lo más caro y lo menos motivante. La atención de la enfermedad deja secuelas, es un sistema que hace erogaciones que no resuelve los problemas. La idea es migrar a sistemas de salud que permitan que la gente lleve un sistema de vida saludable o que se haga un diagnóstico precoz de las enfermedades.
¿Se tiene que hacer una redefinición de la estructura?
No solo de la estructura sino de la cultura, hay prestadores que están formados más para curar que para prevenir.
¿Pero este cambio de cultura se da cuando hay una mejor condición de vida de la gente?
Hoy San Juan ofrece todas las condiciones para que nuestra obra social y los distintos sistemas sanitarios puedan migrar de un sistema de cultura de la enfermedad a un sistema de prevención de la salud. Tenemos otros beneficios adicionales, el clima que nos permite hacer actividad física, la polución de nuestra ciudad es insignificante. Creo que hay de parte de la estructura de Salud de la provincia toda una visión moderna que baja de a poco. También se tiene que trabajar en cambiar los incentivos que hoy todos están orientados en la alta complejidad. Cuando el incentivo está orientado en la alta complejidad no tenga dudas que se va a utilizar la alta complejidad. Porque es la parte más rentable, cuando hago inversiones en la alta complejidad la tengo que amortizar. En muchos casos la alta complejidad no está justificada.
Entonces es un negocio
La salud es un negocio, que no le quepa dudas. Ahora lo que tenemos que lograr es que la prevención sea un negocio. Transformar el negocio de la alta complejidad o de la industria farmacéutica, o el negocio de la industria de la ortopedia y todo lo que tiene que ver con ortesis. Todo eso es un negocio, que está bien, que ha servido para mejorar la calidad de vida de la gente. Tenemos que transformar en un buen negocio la promoción de la prevención de la salud, para los que están en ese sector, para los que reciben los beneficios y para la población en general. No se puede concebir una sociedad rica, pero enferma, que es lo que le pasa a muchos países hiperdesarrollados, que tienen el límite de su desarrollo en múltiples enfermedades.
El objetivo de cualquier institución es alinear los objetivos a los incentivos, si tengo un objetivo a desarrollar y la industria paga muy mal no lo voy a hacer nunca, por ejemplo. Durante los últimos 20 años los objetivos en la salud han estado orientados a la alta complejidad y ha sido bueno porque se desarrolló el diagnóstico por imágenes, las unidades coronarias, las unidades intensivas, una serie de fármacos contra el cáncer o el sida. Hoy el desafío de los sistemas es desarrollar el cuidado y la promoción.
Pero hay estructuras rígidas
Si porque seguimos viendo a un centro de salud y su importancia por el sistema de alta complejidad que presenta. ¿Pero que proporción de la población pasa por esos sistemas? Un dos o tres por ciento.
¿La misión de la obra social está cumplida y se tiene que reestructurar la visión?
Tenemos que apuntar a las necesidades de la población mirando cinco o diez años hacia adelante. Y las necesidades van a tener una profunda vinculación con que a pesar de estar enfermo se tiene que llevar una vida saludable.
En este cambio de sistema se tiene que ordenar toda la cadena. ¿Los prestadores y proveedores crees que están en la misma?
Se tiene que cambiar la estructura poco a poco de los servicios, se tiene que promover la atención primaria y el primer contacto con el sistema sanitario. Se ha dado señales que esto se puede hacer.
Creemos que se puede trabajar con este nuevo abordaje, lo que se necesita es que la estructura privada se adecue a las circunstancias junto a la cultura de nuestros prestadores.
¿Hay mucha diferencia entre la estructura privada y la pública?
La estatal es mucho más numerosa y compleja y tienen posibilidades tecnológicas casi infinitas, porque el presupuesto en salud es importante. La estructura privada depende de los vaivenes del mercado. En los últimos 15 años la estructura privada se multiplicó casi por dos y en complejidad se ha multiplicado.
¿Y el recurso humano?
Se necesita mejorar la calidad del servicio y esto cabe tanto para lo público como para lo privado. Los profesionales de la salud cada cinco años deberían revalidar su título. Porque el impacto que ha tenido el mapa genético, la biología molecular en la medicina deja fuera de mercado a los que en los últimos años no estudiaron estos temas. Hoy es otro paradigma del abordaje de la biología humana.
Siempre hay que tener en cuenta que la tecnología no está ligada al proceso médico, esta sigue siendo un soporte del mismo. Hoy el proceso médico está ligado a la persona y al recurso humano.
¿Los proveedores del servicio de salud entienden la necesidad del cambio?
Honestamente creo que son pocos, que en el sector salud estamos midiendo el impacto que tiene este eslabón con el resto. El costo es muy alto cuando se trabaja con productos de mala calidad si tenés que pagar luego un tratamiento por una enfermedad infecto contagiosa.
¿Pero están los sistemas de trazabiliad?
Si pero no están funcionando como debería el ANMAT. Hacen cosas pero se tiene que entender que un eslabón del sistema no es prescindible. A veces los eslabones menos mirados son los que tienen menos impacto.
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