Le respondió a la Presidenta con insistencias en la ley de ganancias; dijo que negociará salarios "con la inflación del supermercado"
Hugo Moyano no está dispuesto a ceder en la disputa de poder que mantiene con Cristina Kirchner. A contramano del pedido presidencial, el líder de la CGT reiteró ayer que insistirá en su reclamo por la sanción de la ley de reparto de las ganancias entre los trabajadores, y subió el tono del enfrentamiento al decir que negociará subas salariales "con la inflación del supermercado" como único parámetro.
Desafiante, Moyano le respondió así a la jefa del Estado, que anteayer había rechazado el proyecto de ley que impulsa la CGT, entre un puñado de otras críticas y retos que iban claramente destinados al referente camionero.
"Lo tenemos que tener bien en claro: los únicos aliados que tenemos son los trabajadores", diferenció Moyano sobre el vínculo que lo une con el Gobierno. Así, echó por tierra el ambiguo testimonio de algunos dirigentes sindicales que intentaron minimizar el choque con la Casa Rosada.
Moyano llegó ayer en tropa a la inauguración del nuevo edificio de la Federación Argentina de Trabajadores de Universidades Nacionales (Fatun). La presencia del ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, no le impidió al gremialista volver a la carga con un rosario de pedidos. "No hemos llegado aún a la justicia social. Hasta que no lleguemos, los reclamos serán permanentes. La justicia social es trabajo, salario y vivienda digna para los trabajadores. Y eso es lo que falta todavía. Jamás llegó la sangre al río, siempre actuamos con absoluta responsabilidad", dijo el camionero ante un auditorio repleto de académicos, docentes y sindicalistas alineados a su liderazgo.
El diputado nacional y asesor legal de la CGT, Héctor Recalde, acompañó al líder sindical en la flamante sede de la Fatun. Recalde es el ideólogo e impulsor del proyecto de ley de reparto de las ganancias que la Presidenta hirió de muerte al rechazarlo públicamente en el congreso anual de la Unión Industrial Argentina (UIA). "Mantendremos el proyecto intacto. El Ejecutivo tendrá su opinión", defendió Moyano.
En la Conferencia Industrial se dieron los primeros pasos rumbo a la negociación paritaria del año próximo. Con un apretón de manos, Moyano y el presidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, garantizaron la cordialidad en la futura discusión.
"No reclamamos con la intención de poner palos en la rueda ni de interferir. Discutir salarios es nuestra responsabilidad, y basaremos nuestro reclamo en la inflación del supermercado", resaltó Moyano.
Desde las entrañas del moyanismo advirtieron que la relación con la Casa Rosada podría tornarse más tensa en caso de que el Gobierno intentara fijar las subas salariales en un determinado porcentaje. Moyano no lo aceptaría. Una versión que manejan los sindicalistas indicaba que los aumentos no superarían el 18%.
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, sostuvo ayer que las paritarias del año que viene no tendrán "ni piso ni techo". Sin embargo, hace dos semanas, la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, dejó entrever cómo prevé el Gobierno que se desarrolle la negociación. "El piso salarial de 2012 está recompuesto. Habrá otros parámetros", señaló en una entrevista con LA NACION.
Ayer, desde el mismo estrado que habló Moyano, el ministro Sileoni expresó que las paritarias "no son el mejor camino, sino el único". Y en un claro mensaje a los gremialistas que estaban en la sala, el funcionario agregó: "No hay que olvidar la época de los salarios congelados, recortes y desaparecidos. Hay que defender este presente".
Antes de las palabras de Sileoni, expuso el secretario general de la Fatun, Nelson Farina. "No vamos a retroceder en la CGT ni en los gremios de base", gritó Farina, viejo compañero de militancia del fallecido dirigente sindical Saúl Ubaldini. De inmediato, Farina se ganó una amistosa palmada de Moyano por su manifestación de respaldo.
Luego fue el turno de Carlos Casarello, de la Universidad de Luján, que avaló los pedidos gremiales. "Los trabajadores son los únicos que defienden el modelo. La UIA es un sector minoritario", distinguió Casarello.
Cambios tributarios
Hasta el momento, la disputa entre Moyano y la Casa Rosada no cruzó las fronteras del campo retórico. Pablo Moyano, uno de los hijos del líder de la CGT, fue el único dirigente gremial que amenazó con posibles reclamos en la calle si es que no avanza su pedido por elevar el tope del mínimo no imponible al impuesto a las ganancias.
Actualmente, el tributo del mínimo no imponible para los empleados casados con dos hijos es de $ 7998, mientras que para los trabajadores solteros es de $ 5782. La CGT anhela aumentar a $ 12.800 el umbral a partir del cual se paga el tributo o directamente eliminarlo.
EN VOZ ALTA
"Lo tenemos que tener en claro: los únicos aliados que tenemos son los trabajadores. Basaremos nuestros reclamos en la inflación del supermercado"
HUGO MOYANO. Secretario General de la CGT
"Detrás del cuento de la inflación se esconde una visión de enfriamiento de la economía argentina de la que no participamos"
AMADO BOUDOU. Ministro de Economía
"Moyano puede no aceptar y tener opiniones diferentes sin que eso signifique un conflicto. La relación con él está intacta"
JULIO DE VIDO. Ministro de Planificación Federal
"La participación en las ganancias en aquellos sectores con alta rentabilidad representaría un avance genuino"
PEDRO WASIEJKO. Secretario adjunto de la CTA.











Comentá la nota