Ayer se libraron las notificaciones. Grasso habló de "inequidad" y "desproporción" en el actual esquema de trabajo. El cambio abre las primeras críticas: "es razonable", comprendió el funcionario.
La medida resultó inesperada y audaz, al tiempo que ya genera los primeros chispazos.
La rotación en las salitas de salud barriales fue notificada ayer y algunos empleados alcanzados por la resolución mostraron su malestar ante el titular del área, Luciano Grasso.
La modificación tomó forma la semana pasada, y según indicó a LA VOZ el funcionario lunghista, "responde a cuestiones organizativas, de recursos humanos, el régimen laboral y horario".
Uno de los puntos redunda en la "creación de nuevos equipos de trabajo, entonces algunos profesionales cambian de lugar de trabajo, y otros no", dijo el operador en Psicología Social.
De esta manera, la comuna trasladará alrededor del 30 % de la plantilla de los centros de salud, médicos y profesionales en general.
Las razones "no se decidieron de un día para el otro, sino que se diagnosticó durante meses. Lo consensuamos con la directora de Atención Primaria, Sandra Fraifer, consultamos y pedimos opiniones para tomar la decisión y estar seguros de la misma", dijo Grasso.
El principal fundamento es la "inequidad" entre la cantidad de horas y la población objetiva que se cubre. Como ejemplo testigo, el secretario citó a "una trabajadora social que cuenta con 44 horas semanales, en un sector con población de 2.000 habitantes. Mientras en otra zona, se registran 15.000 habitantes y la agente posee 20 horas semanales".
Procura el Gobierno torcer la "desproporción" entre carga horaria y vecinos a asistir. Y además, Grasso argumentó que hay profesionales "cuyo rendimiento no era el óptimo por el vínculo con el equipo y la población".
El proceso de adaptación "llevará tiempo y no será fácil, pero no es grave, simplemente sucede que un profesional que integra el área de Atención Primaria en su conjunto y no de un centro de salud en particular, deberá trabajar con otro equipo y otros profesionales".
La modificación apunta a solidificar los grupos "consolidados", al tiempo que el Ejecutivo descarta cambios de tipo "periódicos".
"Esto es necesario, pero la idea es fortalcer el proceso de adaptación entre el profesional y sus pares así como el vínculo con la comunidad, buscamos que los equipos queden así a largo plazo", refirió Grasso.
Las autoridades saben que "al principio se generarán dificultades, somos conscientes, pero a la larga será positivo, la Secretaría va a acompañar estos cambios".
La mayoría de los agentes trasladados fue notificada en la víspera, y si bien algunos lo aceptaron favorablemente -alegó el funcionario- otros "mostraron desacuerdo, y es razonable. En términos generales, un cambio del lugar de trabajo es algo difícil de aceptar, porque implica abandonar a sus compañeros, e ir por desafíos nuevos".
Añadió que "algunas reacciones son esperadas, pero este proceso debe madurar, la noticia es traumática, pero el paso del tiempo logrará asimilar esto y se bajarán las ansiedades. La profesión, carga horaria, rol y condiciones de trabajo serán las mismas, sólo es un nuevo desafío".
"MALESTAR"
Desde la incertidumbre, en la mañana de ayer se esperaban las primeras reacciones de los actores gremiales, dígase el Sindicato de Trabajadores Municipales y la Asociación de Profesionales de la Salud.
Aunque desde Cicop mostraron su sorpresa por este "movimiento masivo" de personal, que "nuevamente genera malestar en la gente".
"Si es para mejorar el servicio, la verdad es que no se entiende", comentaban en el sindicato que nuclea a los médicos.
Entre otros efectos negativos, marcaron que "por un lado se apunta a tener una historia clínica única, y por el otro, con esto se pierde la atención personalizada de muchos profesionales con sus pacientes, a los que conocen por el trato diario en un determinado centro de salud".
"En pocos días, todos los pacientes de un médico determinado deberán atenderse con otro", objetaron desde Cicop.
Unos 900 chicos pendientes de inscripción en el "Plan Nacer"
El municipio de Tandil fue notificado recientemente por organismos superiores de Gobierno ya que 900 chicos están pendientes de completar su libreta sanitaria en el marco del "Plan Nacer", requisito elemental para el cobro de la Asignación Universal por Hijo.
La subsecretaria de Salud de la comuna, Graciela Rodríguez, convocó a los padres a acercarse a los centros de salud de su barrio, o en caso de ubicarse dentro de las 4 avenidas (ampliadas) al Hospital de Niños, para someter a los chicos a la revisión médica exigida por la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses).
Los niños que no estén inscriptos en el "Plan Nacer" antes del 30 de agosto, según el plazo límite fijado por Anses, no podrán percibir el monto mensual correspondiente a la asignación universal.
Mientras tanto, la comuna avanza en la zonificación de listado enviado por Nación, para que los padres cumplimenten el trámite en la brevedad.
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