Derrota de San Martín: El silencio de los inocentes

En un partido raro y sin público, el Verdinegro cayó 4-1 ante Arsenal. El equipo de Sava jugó muy mal y sigue en zona de promoción.
En silencio futbolístico alarmante. Ojalá haya sido una mala tarde nada más y que esta dura caída quede en el olvido, porque la imagen de ayer fue preocupante. San Martín volvió a mostrar síntomas graves en todas las líneas. Menos mal que el partido se jugó sin público, porque sino, la tarde podría haber terminado peor. El Verdinegro fue un equipo sin reacción, que estuvo perdido en la cancha. No pudo dar dos pases seguidos. Arsenal, ante este regalito, se hizo un picnic y le alcanzó con medio tiempo para dar por terminado el encuentro por 4-1 en la 14ta. fecha del Clausura de fútbol. Un traspié que desnuda dudas y muchas falencias en la defensa, sobre todo. Los dos primeros goles lo mataron psicológicamente. Pero Facundo Sava tendrá que hacer borrón y cuenta nueva para ya pensar en All Boys. No se habían acomodado, Grabinski marcó mal y encima cometió penal. Así arrancaba la silenciosa tarde en Concepción. Emilio Zelaya no perdonó y Arsenal comenzaba a darle sonido al partido. San Martín, desordenado y todo, casi iguala. Caprari armó un pared con Penco, que hizo todo bien, pero su disparo fue bien contenido abajo por Campestrini. El conjunto de Alfaro llegaba como quería y a media máquina ante un Verdinegro que se complicaba solo. Diego Pérez arrancó en su área, nadie pudo pararlo. Armó una pared con Zelaya y encaró derechito al área. Álvarez perdió la marca y Landa cerró tarde, Pérez remató y gol de Arsenal. Dos a cero y partido terminado. Bogado era el único que intentaba algo distinto, pero no tenía compañía. Caprari, por un momento, pasó a jugar de “enlace”. No se sabía a qué jugaba San Martín, los mismos jugadores no sabían para dónde ir con la pelotita. Una pobre actuación, que trató de cambiar en el segundo tiempo, pero una vez más la defensa se durmió. Saavedra de pésimo partido, no pudo con Aguirre. Éste metió un centro bajo y Zelaya como pancho por su casa marcó el tercero. Un minuto más tarde, Penco la guapeó y descontó. Gol que pareció revivir las esperanzas. Pero Carbonero, el mejor jugador de la cancha, recibió solo, como en toda la tarde, y le puso el moño a la goleada, 4-1. A partir de ahí la actitud del equipo fue lamentable. Carrusca entró y le dio un poco de fútbol, pero con eso solo no alcanzó. Partido desastroso de San Martín, menos mal que Lunatti no adicionó, porque sino, el resultado podría haber sido peor. San Martín sintió no jugar sin público y fue inocente de su propio silencio.

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